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    El fraude de la “Seguridad Jurídica” y la “Legalidad Internacional” (Primera entrega)

    Por: Movimiento de Abogados Revolucionarios al Socialismo (MARS)


    Venezuela en el Ojo del Huracán
    La crisis capitalista continúa su profundización en la disputa de las potencias imperialistas por el reparto del mundo ya repartido, afectando cada vez más gravemente los aspectos económicos, políticos y sociales de la población mundial, pero en particular en el ámbito jurídico, el llamado “estado de derecho”, la “seguridad jurídica” o la “legalidad internacional” se ven singularmente afectados; ya poco importa la hipocresía con que, en situación de relativa normalidad y calma, se suele encubrir la dominación de los monopolios a través de las grandes empresas transnacionales y las potencias imperialistas, dejando ver claramente su disputa inter-imperialista. De manera directa, los burgueses como representantes de los grupos económicos han tomado descarado control de los gobiernos imperialistas occidentales (EEUU-UE), disputándose con el bloque China-Rusia la hegemonía mundial en todos los ámbitos con marcado énfasis en el económico, militar y tecnológico; en atención a lo anterior se vienen produciendo sanciones comerciales entre los EEUU y China, entre EEUU y Rusia, pero también entre países del mismo bloque EEUU-UE, y por otra parte se producen reuniones por separado de exploración y acercamiento entre EEUU con China, Rusia, Corea del Norte, Alemania, entre otros. Por su parte los rusos se reúnen con Japón, Alemania, entre muchos otros, ratificando con mayor fuerza su condición de potencia militar, mientras que china hace lo propio en diversas reuniones bilaterales, pero recientemente lo hizo en grande reuniéndose en Pekín con más de 30 jefes de Estado en la cumbre de la ruta de la seda a finales del pasado mes de abril, por mencionar algunos de los ejemplos más resaltantes.

    A la par que la Federación de Rusia avanza imponiendo su condición de potencia militar, China se erige como potencia económica con incomparables condiciones para la confrontación contra USA, desplegando su política de una Franja y una Ruta, partiendo de la histórica experiencia de la Ruta de la Seda, incorporando en ésta a países de Asia, Europa, África y América Latina, muchos de estos aliados indiscutibles de los EEUU; hace ya varios meses que por primera vez China admite la existencia de una guerra comercial que ahora también es tecnológica, y responde los ataques con medidas recíprocas contra los EEUU, sancionándose mutuamente.

    El bloque EEUU-UE burla las leyes internacionales sin disimulo, mientras ignoran los ataques unilaterales de Israel contra palestina y siria, de arabia saudí contra el pueblo yemení, usando en ambos casos “armas prohibidas”, violando los llamados “derechos humanos” en verdaderos genocidios y depuraciones raciales, denuncian al gobierno de Siria, Corea del Norte, Iran, Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros, bajo manipulados argumentos, constituyéndose en acusadores, jueces y verdugos, en contra de los más elementales preceptos del “derecho internacional”, realizan ataques en conjunto con el Estado de Israel contra el país Sirio, además de realizar operaciones militares en Afganistan, Iraq, Yemen, Somalia, Libia, Sudan y Niger, por mencionar apenas algunos de los casos más emblemáticos y en desarrollo actualmente.

    Por su parte la Federación de Rusia, años atrás, en abierta violación del Derecho Internacional ocupó a la provincia Ucraniana de Crimea con sus tropas, realizó un referendo independentista, para luego sumar esta península a la Federación de Rusia, aduciendo razones históricas y étnicas pero sin respetar procedimiento internacional alguno, aprovechándose de su condición de potencia militar, e incluso desde hace ya unos años está planteada la incorporación de otras dos provincias de Ucrania como lo son Donetsk y Lugansk, también declaradas como repúblicas independientes en el año 2014 bajo el amparo Ruso; por otra parte Rusia posicionó tropas y bases militares en Siria contra el Estado Islámico y los demás aliados de EEUU en esa región, evitando el derrocamiento de su aliado en el gobierno Sirio para mantener el control estratégico en la zona.

    Hasta ahora hemos señalado tan sólo un grupo de eventos que evidencian la disputa que se viene librando en diversos lugares por el reparto del mundo, las grandes potencias imperialistas no reparan en violentar flagrantemente cualquier norma de su propio “Derecho Internacional” con tal de imponerse, con lo cual se ratifica la lapidaria sentencia de Marx al definir el derecho burgués en el Manifiesto del Partido Comunista, “…vuestro derecho no es sino la voluntad de vuestra clase erigida en ley, voluntad cuyo contenido está determinado por las condiciones materiales de existencia de vuestra clase…”. Tal sentencia marxista aún se mantiene vigente mientras persista el sistema capitalista.

    Con apenas estos acontecimientos internacionales se puede conocer el Derecho y en particular el Derecho Burgués que nos ocupa, lo cual a su vez aporta mucha más claridad y precisión para develar ante los trabajadores, los campesinos, ante el pueblo explotado y oprimido, el dominio de la clase social burguesa, el servicio que le prestan las potencias imperialistas a los monopolios transnacionales, a la preservación de sus intereses, su falta de escrúpulos para imponerse y la necesidad para quienes pretendemos una transformación revolucionaria, de dar al traste con el Estado Burgués y sus leyes, para conquistar nuestra liberación y contribuir a la liberación de la humanidad del flagelo ignominioso del capitalismo.

    La Institucionalidad internacional
    No basta con la existencia de leyes ni instituciones del derecho internacional por cuanto éstas tienen carácter de clase burguesa (capitalista-imperialista), y allí las normas se interpretan, aplican e imponen por la fuerza de las armas, por razones e intereses de clase; está claro que en la sociedad burguesa se impone la necesidad del desarrollo, posesión y el uso de la fuerza bélica para combatir la injerencia, las sanciones, el bloqueo, la intervención y en general la guerra, pero además, en semejante lucha internacional por la autodeterminación, la soberanía, la independencia y la paz, las alianzas son determinantes, sobre todo cuando no se tiene la suficiente fuerza bélica.

    Muchos son los casos en que se devela el uso, desuso y hasta el desconocimiento de las leyes y las instituciones de la “legalidad internacional” a conveniencia de las grandes transnacionales y las potencias imperialistas, pero consideramos que lo ocurrido el mes de septiembre de 2018, tras el anuncio de los Representantes de la Corte Penal Internacional (CPI) de juzgar la actuación de miembros de las fuerzas armadas estadounidenses en Afganistán por violación a los “derechos humanos”, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio, es totalmente revelador, por cuanto de inmediato el Consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, John Bolton, expresó en forma y contenido amenazantes lo siguiente:

    “Vamos a impedir a esos jueces y fiscales la entrada a Estados Unidos. Vamos a aplicar sanciones contra sus bienes en el sistema financiero estadounidense y vamos a entablar querellas contra ellos en nuestro sistema judicial”.
    “Haremos lo mismo con cualquier compañía o Estado que ayude a una investigación de la CPI en contra de los estadounidenses.”

    Como se puede apreciar sin el menor desparpajo el imperialismo norteamericano arremete contra una institución de su propio derecho internacional burgués, como lo es la CPI, como una expresión más de la crisis capitalista mundial que devela la hipocresía del derecho y la legalidad burguesas.

    En las luchas contra el capitalismo y el imperialismo, se hace necesario demostrar que la violación de la leyes burguesas en unos casos particulares es castigada y en otros es omitida con disimulo o descaro para favorecer los intereses de la clase dominante, y para cumplir con tan importante tarea se hace igualmente necesario el conocimiento de las leyes burguesas, para denunciar su violación, relajamiento, retardo o su interpretación rebuscada o manipulada a favor de los burgueses. Es decir, que tal como lo afirmó MARX, el Estado es el instrumento de opresión de una clase sobre otra, por lo que el Estado, el “Estado de Derecho” y las leyes, son burguesas y están al servicio de sus intereses económicos.

    En Latinoamérica, el caso de DILMA ROUSSEFF en Brasil reafirma como la burguesía se vale de su derecho y de su justicia para interpretar el ordenamiento jurídico, según le convenga a sus intereses, pues en una disputa inter-burguesa, un factor de ésta se valió de una práctica consuetudinaria en la administración del presupuesto, llamada “Pedalada o Bicicleteo Fiscal”, para a falta de un acuerdo político entre los partidos PT y PSDB, así como de la inexistencia de un delito expresamente tipificado en la Ley de Responsabilidad Fiscal, ampliando la interpretación del constitucionalmente llamado CRIMEN DE RESONSABILIDAD, para enmarcar allí dicha práctica, abrir juicio político (Impeachment) a DILMA ROUSSEFF, hasta destituirla, institucionalizando con ello su derrocamiento y evitando el imperialismo norteamericano, recurrir a la promoción de un golpe de Estado o una intervención de sus propias fuerzas bélicas.

    Muchos son los casos en que se ha expresado la condición burguesa de la justicia en Latinoamérica, entre éstos los de Honduras y Paraguay, los cuales nos parecían dantescos y reveladores de la hipocresía de la “legalidad burguesa”, pero desde un tiempo para acá sin mayores escándalos, le abren juicio y condenan al ex presidente Lula, y la misma suerte la está corriendo, la ex presidenta y hoy candidata a la vicepresidencia de la Argentina, Cristina Kirchner, mientras que ya se le aperturó juicio a Rafael Correa, así como a varios de sus seguidores, y en el caso del Presidente de Nicaragua Daniel Ortega, el imperialismo norteamericano continua empleando la fórmula que infructuosamente desde hace más de dos años desplegó en Venezuela, Guarimbas violentas y armadas para acusar internacionalmente a este gobierno de reprimir al pueblo y justificar una salida forzada del mismo.

    El mensaje es claro, todos los mandatarios y sus seguidores que no acaten los designios del imperialismo norteamericano y sus lacayos, sufrirán las mismas consecuencias que los ex mandatarios progresistas latinoamericanos mencionados anteriormente, para lo cual se valdrán de la farsa de la “seguridad jurídica” y la “legalidad internacional”, así como de otras patrañas a través del control que mantienen sobre los poderes públicos de la superestructura del aparato del Estado burgués, nacional e internacionalmente, para derrocar a gobiernos no afectos a sus políticas, encarcelar a sus representantes, tomar determinante control de los Estados y sus recursos para ponerlos al estricto servicio de sus intereses económicos.

    Venezuela
    En Venezuela la realidad es aún más cruda por cuanto ante el fracaso de lograr el control de las instituciones a pesar de varios intentos, el imperialismo norteamericano usando como medio y pretexto la Asamblea Nacional controlada por ellos y la burguesía venezolana, comenzó aplicando sanciones a la empresa petrolera estatal PDVSA y a funcionarios del Estado Venezolano, trascendió al reconocimiento y mantenimiento de autoridades paralelas fuera del territorio nacional, la prófuga de la justicia venezolana, ex fiscal Ortega Díaz y los magistrados ilegalmente nombrados por la Asamblea Nacional, los cuales montaron el pasado año un teatro internacional en Colombia donde acusaron, juzgaron y condenaron al Presidente Nicolás Maduro y hasta solicitaron un código rojo para su captura internacional.

    En enero del presente año se le sumó al paralelismo estatal el actual presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó, quien se auto nombró presidente de Venezuela designando ministros y demás, con el inmediato reconocimiento del gobierno de los EEUU, así como de varios presidentes de América y Europa cipayos del imperialismo norteamericano, mientras USA y sus aliados continuaron fuera de toda la institucionalidad burguesa internacional en su ilegal y unilateral embestida, avanzando en las sanciones contra el país andino, confiscando dinero y bienes de la república en el exterior, impidiendo las transacciones internacionales de compra y venta (incluyendo alimentos y medicinas), interceptando y decomisando hasta en alta mar mercancías ya pagadas, bloqueando el acceso al sistema financiero internacional, tomando embajadas de Venezuela en países de gobiernos hostiles a la República Bolivariana y hasta entregando bienes, dinero y sedes diplomáticas al auto nombrado “nuevo ejecutivo nacional” que el imperialismo de los EEUU reconoce.

    Se trata de experimentar en carne propia la arremetida de la potencia imperialista más poderosa de la historia de la humanidad, que aunque presenta síntomas evidentes de entrar decadencia sigue siendo aún la principal potencia y emplea su fuerza política, económica, tecnológica y militar a la desesperada contra la institucionalidad internacional impuesta por los vencedores de la segunda guerra mundial, por lo que violenta todos los convenios internacionales referidos al derecho de los pueblos a la autodeterminación, a la integridad territorial, al comercio internacional, a la no agresión, a la soberanía, entre otros.

    Se trata de la develación de la hipocresía internacional, de la real inseguridad jurídica que imponen las potencias imperialistas a los países que se atreven a ejercer algún nivel de independencia político-económica. Es la sinceración de la farsa del “Estado de Derecho”, la “seguridad jurídica” y la “legalidad internacional” de la que se valen, ufanan e imponen por la fuerza las potencias económicas, militares y tecnológicas en su lucha por el reparto del mundo ya repartido, en medio de la crisis capitalista más importante del presente y del pasado siglo.

    Ante el fraude de la “Seguridad Jurídica” y la “Legalidad Internacional”, es necesario para los revolucionarios consecuentes demoler la superestructura del aparato del Estado burgués, y en consecuencia sus leyes e instituciones, como condición sine qua non de la construcción del Estado de nuevo tipo y de la sociedad socialista.

    “Comprometidos con los trabajadores por el Socialismo”

    M.A.R.S.

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    Prensa Libre

    "La función de la prensa es ser el perro de guardia, el denunciante incansable de los opresores, el ojo omnipresente y la desembocadura del espíritu omnipresente de las personas que guardan celosamente su libertad. [...] El deber de la prensa es tomar palabra por los oprimidos en torno a ella. [...] El primer deber de la prensa es socavar los cimientos del sistema político existente ".
    Karl Marx