martes, 27 de febrero de 2018

27 y 28 de Febrero: Día de la Insurrección Popular en Venezuela


Las políticas neoliberales, privatizadoras y antipopulares del presidente en funciones en 1988, Carlos Andrés Pérez, respondían a las llamadas política de shock, plasmadas en el VIII plan de la nación y en base a el acuerdo puntofijista de sustitución de importaciones, promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para aumentar las ganancias de los grandes monopolios apropiándose de las riquezas de los países y profundizando la explotación a los trabajadores.

Tales medidas ocasionaron la llamada década pérdida, profundizando el hambre, la pobreza y la opresión de los pueblos llevando en Venezuela a una explosión social que fue reprimida a sangre y fuego por las fuerzas militares de aquella época dirigidas por el ministro de la defensa Italo del Valle Aliegro, quien ejecutó bajo las ordenes de CAP el asesinato de miles de personas en todo el país, pero con especial saña en los sectores populares de la ciudad de Caracas donde las protestas fueron más firmes y la represión más violenta.

La insurrección popular del 27 y 28 de Febrero protagonizada por el movimiento popular, con un alto grado de espontaneidad en su desarrollo, afianzada en la fuerza arrolladora del instinto de clase, representó un acumulado de reclamos, protestas, insurrecciones, y luchas que se venían dando desde décadas atrás pero que emergieron con nuevos bríos en 1985, lideradas principalmente por el movimiento estudiantil, que trató de sustituir, temporalmente, a la vanguardia revolucionaria sin tener las condiciones organizativas ni ideológicas para dirigir la rebelión popular.

Los partidos revolucionarios de la época no fueron capaces de asumir la dirección de ese proceso insurreccional que también sobrepasó sus capacidades, por lo que las masas quedaron sin dirección, a la deriva en un enfrentamiento de clases de carácter totalmente desigual, lo que significó numerosos reveses, pero además la pérdida de confianza en unas organizaciones que pretendían hablar de insurrección, de lucha armada, pero que al tener al frente a un pueblo con disposición de combate y un ejército criminal no pudieron dirigir de forma organizada sus operaciones militares, lo que significó la bancarrota de una izquierda que perdió la confianza del pueblo, que en ese momento necesitaba una dirección firme, preparada y organizada para llevar adelante una acción insurreccional triunfante.

Esta insurrección popular fue el preludio de las acciones del 4 de Febrero y 27 de Noviembre de 1992, fechas en las que el sector honesto de la FAN decidió asumir la respuesta que aún los partidos revolucionarios y el movimiento revolucionario atomizado no podían dirigir. La confluencia de un pueblo en búsqueda de su destino, de unos partidos en bancarrota y de un movimiento cívico-militar patriota dispuestos a pelear por enrumbar el país hacia un mejor destino produjo “el por ahora” que unificó a todos detrás del liderazgo de Hugo Chávez Frías, producto de una realidad social y producto de una nueva situación en el escenario político militar de Venezuela.

Aunque no se ha analizado con toda la profundidad requerida, el “Caracazo” significó lo que el domingo sangriento para Rusia, el primer golpe contra las estructuras carcomidas de la vieja sociedad y el violento nacimiento de otra, que en esa fecha apenas representaba los primero síntomas de un parto que aún no termina. porque en las calles de nuestras ciudades hoy día, como en aquellas épocas el pueblo combatía para salir del desastre puntofijista, hoy nos preparamos a combatir para que los reaccionarios, de estirpe fascista no nos lleven a una masacre, no abran las puertas al Caballo de Troya del imperialismo, y por garantizar el avance popular revolucionario.

Toda una historia de lucha y combate, que en la década de los 90 se expresa con fuerza en las múltiples y diversas manifestaciones de protestas, las batallas callejeras lideradas por el movimiento estudiantil, los barrios, campesinos, trabajadores contra el neoliberalismo, la corrupción, la decadencia, la miseria, y la imposibilidad de una vida digna. Como resultado de esta lucha el pueblo logro presionar para enjuiciar a la infamia y lograr destituir y encarcelar al presidente CAP, máximo representante de la dictadura neoliberal. Posteriormente frente al intento de reacomodo del sistema decadente, sectores importantes del pueblo no cayeron en el engaño, se continúo la lucha y la esperanza de cambio se convierte en conciencia y acción política del pueblo que decidió cambiar hasta alcanzar la victoria electoral del 98 acompañando al militar rebelde en la promesa de refundar la república.

Ayer como hoy el 27 y 28 de febrero es fecha de lucha, en el '89 fue para expresar el descontento del pueblo con un gobierno autoritario, burgués proimperialista, hoy la lucha es por defender las conquistas sociales alcanzadas, por la autodeterminación de nuestro pueblo, por el rechazo a la injerencia imperialista, contra la burguesía de cualquier color que hace el juego al imperialismo, contra el reformismo, y por la profundización del proceso por las vías revolucionarias.

La fuerza del pueblo ha sido definitoria para los cambios y transformaciones producidas en distintos momentos históricos, es gracias a la fuerza del pueblo, la clase obrera, los campesinos, mujeres y demás sectores históricamente oprimidos y explotados que hoy tenemos 17 años en un proceso amplio, democrático, antiimperialista y progresista.

Hoy la lucha de clases en nuestro país se agudiza, por un lado una pequeña minoría la Burguesía que intenta echar atrás la rueda de la historia, intentando reconquistar el poder político recurriendo a las peticiones de intervención imperialista, con boicot económico, financiero, sabotajes a la economía, etc., “con promesas de recomponer el país” si llegaran nuevamente al poder, que de seguro será a costa de entregar sus riquezas a los imperialistas norteamericanos.

Por otro lado vemos una mayoría del pueblo que se dispone a luchar contra los enemigos de dentro y de afuera, contra las pretensiones injerencistas, con determinación de avanzar por los caminos revolucionarios hasta las últimas consecuencia.

Necesario es defender en todos los terrenos y frentes de lucha las conquistas hasta ahora obtenidas, y las que están por lograrse para organizar en mejores condiciones la revolución proletaria que nos conduzcan al socialismo como etapa de transición a la sociedad sin clases.

“POR LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO POPULAR REVOLUCIONARIO, CONTRA LA INJERENCIA IMPERIALISTAS Y POR LA AUTODETERMINACIÓN DE NUESTRO PUEBLO” 

UNIDAD POPULAR REVOLUCIONARIA ANTIIMPERIALISTA (UPRA)


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