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jueves, 6 de octubre de 2016

La monopolización de los medios de comunicación social

Los medios de comunicación privados a nivel mundial han sido protagonistas de actos terribles para los derechos humanos.

Tapa del libro Dictadura Mediática en Venezuela de Luis Britto García
Caracas, octubre de 2016. Voz Proletaria.- Los medios de comunicación son una industria que, como toda industria en el capitalismo, tiene las características que son particulares de ese régimen, a saber: sus relaciones de propiedad y su carácter de clase, su tendencia a eliminar a la competencia y, por supuesto, la monopolización.

En esta industria, a la que podríamos calificar como la industria de la mentira, la concentración de los medios de producción, la distribución y la forma como se consumen sus mercancías es cada vez mayor. En nuestros días, un pequeño grupo de empresarios capitalistas son los dueños de casi la totalidad de las informaciones que recibimos todos y a toda hora.

Vicente Romano en su libro La Violencia Mediática detalla que “En América Latina, por ejemplo, la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), controlada por los consorcios estadounidenses, es el cártel comercial de los medios impresos del continente. Así, en Chile, El Mercurio controla la mitad de la venta de periódicos en el país, recibe el 80% de la publicidad y posee casi toda la prensa regional. Es la referencia nacional a la hora de articular la agenda política y económica...”

El Mercurio fue una importante base de operaciones ideológicas de las Fuerzas Armadas en la preparación y la ejecución del golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende. Además, ese medio fue un soporte y uno de los mayores defensores de la dictadura militar de Pinochet, encubrió las persecuciones, asesinatos y desapariciones contra activistas chilenos por parte del Estado.

El mismo papel lo tienen los medios de comunicación en otros países. En España, la fábrica de mentiras llamada El País se ha encargado de moldear la opinión de la ciudadanía al servicio de las políticas heredadas de la dictadura franquista. Está de más subrayar los servicios prestados por este monopolio mediático a la dictadura fascista del General Francisco Franco y su apología al nazismo en la primera mitad del pasado siglo XX. Periodistas como Pascual Serrano han hecho públicas varias portadas del diario en los años 1930 con fotos a full color de Adolfo Hitler.

En los Estados Unidos, un puñado de apenas diez oligopolios controla la totalidad de la prensa, la radio y la televisión en esa nación, la principal potencia industrial y militar del planeta. Pero no sólo a lo interno, sino que ese mismo reducido número de capitalistas, extiende sus tentáculos a todos los rincones del mundo. Su influencia y sus puntos de vista se imponen en casi todos los países del globo terráqueo.

En Europa, no se debe perder de vista al magnate Robert Murdoch en Inglaterra, cuyo negocio fue célebre por trabajar como una verdadera mafia, absorbido en actos de corrupción, estafa, lavado de dinero, pero propietario de un todopoderoso lobby mediático capaz de ejercer tales niveles de presión que podría hundir la carrera de cualquier político de ese país. Este hecho lo convirtió en un personaje intocable en su momento.

En Italia podemos encontrarnos con otro verdadero capo mediático: Silvio Berlusconi, amo absoluto de todos los medios de comunicación italianos y propietario de no pocos en España. Un personaje famoso por sus escándalos sexuales y políticos... y expresidente de la República.

La aberración del capitalismo respecto a los medios de comunicación en Italia llega a tal grado, que el ya citado Vicente Romano explica que “uno de cada 10 italianos compra periódicos, incluidos los deportivos. Así que 9 de cada 10 se informan de la realidad únicamente a través de la TV, el 90% de la cuál es (propiedad privada) de Berlusconi”.

En Alemania, el multimillonario Leo Kirch desempeñó el mismo papel. No se debe pensar que luego de su muerte hubo una democratización. El imperio que dejó cuenta con el mayor archivo cinematográfico de Europa, estructurado en varias empresas como Kirch Media, Kirch Pay TV propietaria de Premiere World y la Sociedad de Participantes Kirch Beteiligungs GmbH. Increíblemente el imperio mediático de Kirch es el segundo en Alemania, ya que es superado por la industria Bertelsmann.

En Venezuela, los medios tienen las mismas características que en cualquier parte del mundo. Dos grupos muy poderosos controlan un 70% de la producción mediática criolla: la Organización Diego Cisneros (ODC) propietarios de la televisora Venevisión y el Grupo 1BC perteneciente a las familias mafiosas Bottome y Granier. Para medir el inmenso poder de estos grupos, se debe estudiar su papel en el Golpe de Estado de abril del 2002 plasmado en los libros Medios Violentos del periodista español Santiago Alba y La Dictadura Mediática en Venezuela de Luis Britto García.
Desde La Gazeta de Caracas hasta Globovisión ha existido un interés recurrente de la oligarquía por el control de los medios, que busca traducirse en el control de la sociedad. No es casual que los medios de difusión masiva en Venezuela, con la excepción de los medios estatales, sean propiedad de grupos económicos establecidos, fundamentalmente los dedicados a las finanzas u otras actividades empresariales. De ahí el inevitable maridaje entre la “información” y la publicidad; y la peligrosa relación entre la oligarquía mediática y la política.
Andrés Izarra y Félix López. Los Guardianes del Periodismo Pornográfico.
Otros grupos mafiosos, pero de menor calibre han surgido para participar en el reparto del pastel (decidir cómo y qué tipo de información recibimos). Estos son Globovisión, cuyos propietarios se encuentran solicitados por tribunales y prófugos de la justicia, Televen de la familia Camero Zamora, CMT del empresario Humberto Petricca Zugaro, Meridiano TV del grupo De Armas y La Tele. Por su parte, las organizaciones religiosas también controlan importantes medios de difusión.

Esta reducida casta de señores de la “información” controlan directa o indirectamente la totalidad de las radios, periódicos y televisoras regionales. Según Britto García suman un 94% de la cobertura nacional y 85% de potencia efectiva irradiada, dejando un 15% para el sector público.

Los medios de comunicación privados a nivel mundial han sido protagonistas de actos terribles para los derechos humanos. El golpe mediático en Venezuela en el 2002 es un hecho más de los innumerables actos terroristas de los magnates de la información. La guerra de Yugoslavia, la violencia en Haití, La India, la guerra civil en Ruanda, los sucesos de Kiev, la escena de “la captura de Trípoli”, la agresión permanente contra el gobierno venezolano, son sólo algunos ejemplos tomados al azar. Por razones de espacio nos vemos en la obligación de tocar ese tema en un próximo artículo.

Extraído del Voz Proletaria Nro. 103.

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