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jueves, 24 de marzo de 2016

“Jueves Santo la hicieron, jueves santo la pagaron”

El papel de la Iglesia Católica para perpetuar la tiranía colonial española contra Venezuela


Caracas, marzo 2016. Voz Proletaria.- La Iglesia Católica ha sido en todo el mundo un gendarme espiritual y defensor ideológico de las tiranías más aberrantes. Su historia de crímenes y violación de los derechos humanos no tiene comparación. Regímenes asesinos como el fascismo u organizaciones terroristas como el Estado Islámico se quedan en pañales ante los asesinatos, genocidios, torturas y crueldades amparados o ejecutados directamente por esta.

La historia demuestra que durante la Inquisición, las cruzadas o la llamada conquista de América, el número de muertes patrocinados por la iglesia es incalculable. En el siglo XX y lo que va de siglo XXI apoyaron y apoyan a todas las tiranías y principalmente al imperialismo, mientras ahogan y condenan todos los sentimientos de libertad de los pueblos humildes.

En Venezuela también hemos sufrido la tiranía católica. Oscuras páginas de horror son ocultadas o minimizadas por la historiografía burguesa, pero fueron reales y están allí como una mancha, mientras esa institución religiosa levanta su puño y se proclama como pilar de la “moral y las buenas costumbres”, condena al movimiento popular y se pone del lado de la más reaccionaria burguesía criolla.

Terremoto de 1812

Un episodio que la historia burguesa cuenta de pasada, como una fábula y con cierto matiz de metáfora, es el relativo al terremoto del 26 de marzo de 1812 (día jueves santo), donde una enorme cantidad de personas murieron sepultadas en las ruinas de las ciudades que se vinieron abajo luego del fuerte movimiento sísmico.

Dos años antes, el 19 de abril de 1810 (también jueves santo), es destituido el capitán general Vicente Emparan quien fungía como la máxima autoridad de la corona española en Venezuela. De esta casualidad histórica y aprovechando su influencia sobre las masas embrutecidas por siglos de dominio, la Iglesia empleó la consigna “jueves santo la hicieron, jueves santo la pagaron” que rodó por todo el país, aumentando la desesperación de las personas que sufrían por las pérdidas del terremoto.

El terremoto fue “un castigo de Dios” por la herejía de los venezolanos de atreverse a ir en contra de la voluntad de su majestad Fernando VII (Rey por la gracia de Dios). La propaganda y la apología a la esclavitud y la opresión de Venezuela por España usada por la Iglesia luego del terremoto dejaron claro el papel de esa institución como órgano ideológico de la monarquía (el equivalente de lo que es hoy CNN para Estados Unidos).

Hasta tales límites llegó el asunto, que el papel militante y fanático de la Iglesia continuó por varios meses. Centenares de curas deambulaban por las calles, casa por casa con sus crucifijos y sus panfletos “explicando la causa del terremoto”, el carácter divino de la monarquía y la voluntad de Dios de que Venezuela pertenecía por derecho celestial al inquisidor imperio español.

Ante esto, los seguidores de Simón Bolívar y de otros ilustrados racionalistas, empapados por las ideas de la ilustración, denunciaron a la Iglesia como portavoces del imperio mediante panfletos y hojas que eran repartidas.

Una hoja impresa en abril de ese año en los talleres de Juan Baillío (Caracas), firmada por Bolívar, afirmaba: “¿Qué Rey había desconocido Caracas, cuando en el año 1641 fue destruida por otro terremoto en términos que se pensó trasladar la ciudad al sitio de Sabana Grande…? ¿Qué Rey había desconocido ella misma cuando el 21 de octubre de 1766 sufrió muchos estragos por la misma causa? ¿No estaba Caracas en estas épocas humillada a los monarcas de España? Lima, Acapulco, Guatemala y otros pueblos de América, ¿no han sido también anonadados y destruidos por los temblores de tierra bajo el imperio de los reyes? ¿Lisboa no pereció con igual motivo adorando al monarca de Portugal? Pues, si han perecido tantos pueblos que reconocían a los reyes, ¿cómo puede hacerse creer que el desconocimiento de éstos ha sido la causa del terremoto que hemos sufrido?”.

Ante el papel activo de la Iglesia en favor de la monarquía, los republicanos, enemigos de una y de la otra por sostenedores de la tiranía, declararon una implacable lucha contra esa religión colonial. “Si la Iglesia se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, señalaba Bolívar. Esta última frase, aparecida por primera vez en una hoja volante, luego de la independencia fue cuidadosamente modificada por historiadores, sustituyendo la palabra “Iglesia” por “Naturaleza”.

Los ejércitos republicanos, ante el papel de la Iglesia, orientaron su política a neutralizar los elementos de esa institución. Numerosos casos de fusilamiento contra sacerdotes y obispos fue el justo castigo que recibieron los propagandistas de la monarquía por parte de los republicanos, quienes estaban decididos a acabar la dominación del oscurantista imperio inquisidor español.

Los ilustrados publicaron grandes cantidades de artículos condenando a la Iglesia y poniendo al desnudo sus intereses económicos, la lucha ideológica era tan cruda que dio origen a los primeros brotes de ateísmo organizado en nuestro país. Sin embargo la caída de la Segunda República cortó de raíz esta batalla y subió de nuevo a la Iglesia al umbral de la “moral y las buenas costumbres”, puesto desde donde en la actualidad continúan atacando a todo lo que sea revolucionario.

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