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martes, 15 de septiembre de 2015

Nuestro enemigo es la burguesía y no los pueblos

Caracas, septiembre 2015. Voz Proletaria.- Recientemente el presidente Nicolás Maduro anunció al país la decisión de cerrar la frontera con el objetivo de combatir el paramilitarismo, el bachaqueo y actividades delictivas de las bandas criminales que tienen azotada a la zona fronteriza con sus acciones.

De forma oficial, lo que provocó la toma de esta decisión fue la emboscada a unos efectivos militares en zona fronteriza, hecho llevado a cabo por elementos paramilitares, los cuales como ya es sabido vienen operando en la zona con el objetivo de sembrar zozobra, dominar parte de la actividad económica y someter a la población con la intención de realizar sus actividades ilícitas que se traducen en grandes ganancias. 

La práctica del paramilitarismo ha sido apoyada en lo financiero y logístico por parte de los grupos económicos; es decir, los burgueses, además de políticos que tienen un vínculo estrecho con los narcotraficantes, los cuales han logrado amasar inmensas fortunas gracias a la actividad del procesamiento y tráfico de inmensas cantidades de drogas que envían entre otros países a dos grandes mercados consumidores como es el caso de los EE.UU y Europa. 

Pero este fenómeno no se quedó limitado en producir y vender drogas. Para cuidar sus grandes ganancias, conformaron un ejército que protegiera sus intereses, además de estar entrenados para llevar a cabo los trabajos sucios que los secuaces del ejército y el mundo político lacayo de la burguesía no podían hacer por el costo político que esto significaba. 

Es así como sistemáticamente los paramilitares fueron tomando control de algunos puntos claves en el territorio fronterizo entre Colombia y Venezuela para garantizar el dominio de gran parte de la actividad económica de la zona. Por ejemplo, el sonado contrabando de gasolina, es controlado por los llamados pimpineros que a su vez en importante medida responden a la direccionalidad de los paramilitares, los cuales, a su vez responden a sus amos, la burguesía, quienes les garantizan dinero, logística y contactos. Es necesario decir que toda esta actividad económica controlada por el paramilitarismo en la frontera, es también expresión de las acciones que hacen las mafias para la legitimación de capitales, que provienen de actividades como el narcotráfico y contrabando. 

Nuestro país ha tenido que enfrentar una dura situación económica producto de la crisis del capitalismo, que ahora hace estragos también en el seno de los países dependientes. Esto hace más visible la decadencia del sistema capitalista, su perjudicial efecto sobre millones de seres humanos. 

En el marco de la crisis del capitalismo, se hace más visible cómo cada vez es mayor la descomposición de la sociedad. Por ejemplo, el llamado bachaqueo, fenómeno que se basa en el contrabando de extracción y del cual muchos burgueses obtienen grandes ganancias promoviendo la participación masiva de importante número de personas de los sectores populares a esta actividad, la cual presenta el atractivo de que las personas involucradas pueden obtener grandes ganancias en poco tiempo y con poco esfuerzo gracias a la especulación, elevando de manera desmedida los precios de productos de primera necesidad como los alimentos, no sin antes activar mecanismos de acaparamiento que tiene el objetivo de desaparecer el producto, crear las condiciones para que la gente desespere y esté dispuesta a pagar altas sumas de dinero por el producto escaso, además activan mecanismos de control por vía del amedrentamiento, del chantaje y soborno, lo que hace sumamente difícil obtener los productos básicos de primera necesidad por parte de la mayoría del pueblo trabajador y honesto. 

Para tratar de frenar esta situación, el gobierno nacional ha tomado la decisión de aplicar de manera parcial el estado de excepción en algunas zonas de la región fronteriza. Lo expuesto por el gobierno es que con estas medidas buscan debilitar y frenar la actividad del contrabando, además de poder dar mejor respuesta al éxodo masivo que se produce desde el vecino país hacia el nuestro, producto de las terribles situaciones que viven los pobladores de diferentes zonas de Colombia que se ven desplazados por la represión y la falta de garantía de sus vidas por parte del gobierno colombiano. 

Es necesario decir sin embargo, que para que haya una efectividad en la lucha contra el paramilitarismo y la actividad del contrabando de extracción, es necesario que los obreros, comunas y campesinos de ambos países asuman un papel protagónico real. La acción coordinada, permanente junto a la milicia obrera y bolivariana junto a sectores de izquierda de la hermana Colombia, será la garantía de que esta acción realmente golpee a un enemigo poderoso, con mucha capacidad de sobornar, con poder de fuego, dispuesto a ir más allá de los límites de la violencia con el propósito de favorecer los intereses de la burguesía de los dos países. 

Para que el cierre de la frontera tenga los resultados esperados en favor de las mayorías, debe complementarse con la acción de un poder popular revolucionario activado, con capacidad de enfrentar la actividad conspiradora en todos los terrenos, en la fábrica, el barrio, el campo y en las calles. No basta “el cierre por el cierre” de la frontera, pues esto no dará ningún resultado positivo, pues los grupos mafiosos en general no operan por los caminos regulares conocidos comúnmente, sino más bien en la clandestinidad, con el respaldo de elementos descompuestos, oportunistas y corruptos, que son factores de poder, con capacidad económica y política. Esta situación no puede ser superada solo con medidas de excepción, las mafias que vienen operando desde hace mucho tiempo solo pueden ser realmente derrotadas en el marco de una acción revolucionaria del pueblo de ambos países que destruyan sus respectivos estados burgueses, los cuales, en fin de cuentas sostienen con sus instituciones los mecanismos de corrupción que hacen posible actividades como el bachaqueo, el contrabando, el narcotráfico, actividades que como hemos dicho anteriormente,  se desarrollan gracias a los grupos económicos burgueses tanto de Colombia, como de Venezuela, los cuales se están beneficiando con grandes ganancias mientras el pueblo trabajador y honesto sufre en gran medida para obtener los productos. 

Es importante decir esto, pues crear la ilusión de que solamente cerrando parte de la frontera oficial, y sin profundizar la vigilancia y el control en las llamadas trochas, controladas por las mafias, se puede avanzar de manera significativa en esta problemática. Por eso insistimos en que para que la lucha contra el bachaqueo pueda ser positiva para los intereses del pueblo, precisamente se hace necesario vincular de verdad al poder popular revolucionario, integrado con la milicia obrera y bolivariana, para arrebatar el control geográfico y económico a las mafias que sin distinción de colores y nacionalidad se dan la mano y unen sus esfuerzos para hacer grandes negocios a costa del sufrimiento de las mayorías. Ante la guerra de la burguesía y sus secuaces, los paramilitares, grandes bachaqueros y especuladores en contra del pueblo trabajador, debemos redoblar esfuerzos, para avanzar sin vacilaciones y derrotarlos, superando la acción meramente institucional que disfraza en inmensas cantidades de cifras “muy positivas” que poco muestran la realidad concreta que se agudiza. 

También es muy necesario hacer un llamado a todo el pueblo para evitar comportamientos xenófobos, además de evitar comportamientos chovinistas de cualquier tipo. 

Los revolucionarios debemos rechazar estos tipo de comportamientos, pues la burguesía de ambas naciones en conjunto, han generado todo tipo de actividad ilícita como el contrabando, son ellos, los sectores económicamente poderosos quienes por años han sustentado y promovido estas prácticas, pero hipócritamente señalan a la población más humilde como culpable de esta situación, pretenden incluso sembrar el odio entre los pueblos, pretenden condenar moralmente a la mayoría de la población, cuando todos sabemos que el control mafioso de la frontera lo ejercen quienes tienen el poder económico, es decir los burgueses, los conspiradores de siempre, los contrarevolucionarios, que pretenden generar condiciones para que los pueblos se enfrenten entre sí, mientras ellos se frotan las manos pensando en las grandes ganancias que pueden obtener. El capitalismo se sustenta en el robo, la especulación, en el sufrimiento de muchos en beneficios de unos pocos, por lo tanto ratificamos que fenómenos como el contrabando no serán combatidos de manera eficaz, mientras impere el Estado capitalista. 

Finalmente hacemos un llamado a la unidad revolucionaria de los obreros, campesinos, sectores populares, así como a la solidaridad y camaradería con organizaciones revolucionarias de Colombia para enfrentar fenómenos como el acaparamiento y contrabando, pero también a atacar el problema de fondo que no es otro que el capitalismo, ya que este  agrupa toda la ofensiva de la derecha nacional e internacional y la cual debemos derrotar para avanzar sin vacilaciones hasta la victoria del proletariado.

Kinyivi Yu Yush (Vamos Pueblo Valiente). 
Dirección Nacional, Movimiento Gayones.
Caracas, septiembre de 2015.

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