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jueves, 17 de septiembre de 2015

Ni la derecha, ni la pequeña burguesía ni los revisionistas hacen la revolución

Editorial Voz Proletaria Nro 97. Septiembre de 2015.

El camino al socialismo sólo es trazado por la clase obrera al frente del movimiento popular

La bancarrota de la socialdemocracia a nivel mundial es un hecho que está a la vista de todos, y el agitador radicalismo, barnizado de discursos sobre el “socialismo” y “revolución” que en determinado momento muestra la pequeña burguesía, se esfuma cuando los poderes económicos hacen presión.

En Grecia se pudo apreciar el fracaso de estos gobiernos dirigidos por sectores de la pequeña burguesía, que luego de la contundente victoria popular en el referéndum, se arrodillaron ante las imposiciones de la Unión Europea.

Por su parte, los revisionistas siguen quedando al desnudo como actores de segunda mano en la escena decadente de gobiernos socialdemócratas. Siguen a la cola de los reformistas y su fin último es obtener prebendas o algún cargo parlamentario a cambio de enfriar el empuje de las masas.

Al mismo tiempo, la crisis sigue golpeando cada vez más fuerte a los trabajadores. Los coletazos de la misma, que incluyen guerras y terrorismo, empujan a miles de personas a emigrar hacia países capitalistas que también padecen sus estragos. 

Las grandes potencias imperialistas siguen luchando desesperadamente por conservar y conquistar nuevos mercados. Estados Unidos arremete en oriente mientras Rusia y China ganan espacio en América Latina, etc. Todas las contradicciones del imperialismo (capital-trabajo, interimperialistas y países poderoso-países pobres) se van juntado y podrían ser lanzadas en la balanza, el mundo se encuentra al borde de una situación revolucionaria que podría estallar en un gran conflicto internacional, donde el fascismo acecha y las masas populares se preparan para escenarios violentos, que podrían culminar en revoluciones proletarias en una serie de países arruinados por la crisis, es decir, en los eslabones más débiles de la cadena de opresión imperialista.

En nuestro país, los impactos de la crisis han golpeado de manera desastrosa, acompañados de un saboteo económico por parte de los sectores más antidemocráticos y belicosos de la extrema derecha, que pugnan por derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, que entre los titubeos y el temor a un alzamiento popular que barra a la burguesía, ha recurrido a la conciliación, a la desmovilización y al pacifismo.

La pequeña burguesía y la nueva burguesía emergente, quienes manejan el Estado burgués, aprovechan para consolidar sus posiciones, violar derechos conquistados por los trabajadores y aliarse (en materia judicial, por ejemplo) con los patronos privados y públicos para atropellar a la clase obrera.

Pero la clase obrera, como afirman los clásicos del marxismo leninismo, es la única clase capaz de luchar por la revolución hasta las últimas consecuencias y al mismo tiempo, emancipar a toda la sociedad y al pueblo humilde y explotado del odioso yugo del capital y sus secuelas: bachaqueo, contrabando, delincuencia, especulación, etc.

La tarea de las fuerzas revolucionarias y la izquierda, sin importar su filiación, es la unificación en el Frente Popular para la lucha contra el enemigo común. Hacemos el llamado a todas las organizaciones honestas, que creen en el socialismo, a apoyar la lucha de la Unidad Popular Revolucionaria Antiimperialista (UPRA) como ese frente de lucha común contra el odiado enemigo de clase.

Dirección editorial de Voz Proletaria
Caracas, septiembre de 2015

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