¡Combatientes por el socialismo científico!

Fortaleciendo la Unidad Popular Revolucionaria Antiimperialista // Voz Proletaria, la voz del proletariado venezolano

martes, 20 de enero de 2015

Los trágico acontecimientos en Chile... Enver Hoxha

Caracas, enero 2015. Voz Proletaria.- Presentamos el artículo "Los trágicos acontecimientos en Chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo" publicado en el periódico Zeri i popullit de la Albania socialista por Enver Hoxha, que nos relata el punto de vista de los marxista leninistas de ese entonces sobre el derrocamiento de Salvador Allende por parte de la burguesía chilena con apoyo del imperialismo yanqui y la posterior instauración de la dictadura de Augusto Pinochet.

Este artículo, publicado el 2 de octubre de de 1973, apenas 21 días después del golpe de Estado en Chile, describe con una impresionante claridad y de manera científica todo lo que estaba pasando en ese país los días previos al golpe de Estado.

Lo relatado en el artículo no deja de preocupar, pues el análisis marxista leninista que Hoxha hace del Chile de Allende coincide de manera muy similar con el análisis marxista que se hace sobre la Venezuela bolivariana de nuestros días. Todo esto debido a las condiciones en que actúa la burguesía para derrocar los gobiernos progresistas.

En Chile, el desabastecimiento y una implacable guerra económica, acompañada por cierres de calles y actos violentos, fue coronada con un paro de transporte y un llamado a paro nacional que fue la apertura de puertas para que los militares dieran el golpe de Estado.

Se destaca entre otras cosas, la actitud del gobierno de Allende ante las conspiraciones de la derecha. Pensaban que con el ejemplo y el diálogo, lograrían convencer a los fascistas que cambiaran sus planes violentos y se integraran a la vía democrática. Éste hecho, fue el peor error de Allende. A la violencia fascista se le debe responder con la violencia revolucionaria y exterminar a los conspiradores, de lo contrario, será el pueblo el que termine pagando las consecuencias con genocidios por parte de la derecha que no vacila a la hora de aplicar la violencia.

Dejamos a continuación el artículo de Enver Hoxha para el debate de los revolucionarios de nuestro país.

Los trágicos acontecimientos en Chile, enseñanza para los revolucionarios del mundo
Por Enver Hoxha

La tormenta contrarrevolucionaria en Chile continúa azotando furiosamente a las masas trabajadoras, a los patriotas y a los combatientes de ese país. Las fuerzas de derecha, que llegaron al poder por medio del golpe de Estado del 11 de septiembre, están imponiendo semejante terror que hasta los hitlerianos les envidiarían. La gente es asesinada y masacrada en plena calle, en los centros de trabajo, en todas partes, sin juicio y bajo cualquier pretexto. Incluso los estadios deportivos han sido transformados en campos de concentración. Está siendo pisoteada la cultura progresista y son quemados en las plazas, al estilo nazi, los libros marxistas. Los partidos democráticos, los sindicatos y las organizaciones democráticas han sido declarados fuera de ley, y un obscurantismo medieval envuelve a todo el país. Aparecen en la primera línea del escenario político las fuerzas más tenebrosas, los ultrarreaccionarios fanáticos, los agentes del imperialismo norteamericano. Las libertades democráticas, que el pueblo había conquistado con su lucha y con su sangre, desaparecieron en un solo día. 

Los acontecimientos de Chile afectan no sólo al pueblo chileno, sino a todas las fuerzas revolucionarias, progresistas y amantes de la paz en el mundo, por ello, corresponde extraer lecciones de ellos no sólo a los revolucionarios y a los trabajadores de Chile, sino también a los de los demás países. Aquí, naturalmente, no se trata de analizar los detalles y las circunstancias de simple carácter nacional, o bien los actos específicos de la revolución chilena, las deficiencias y los errores que no rebasan su marco interno. Nos referimos a aquellas leyes generales que ninguna revolución puede soslayar y que, por el contrario, toda revolución está obligada a aplicar. Se trata de enfocar y de apreciar a la luz de los acontecimientos chilenos los puntos de vista correctos y los erróneos en la cuestión de la teoría y de la práctica de la revolución, de verificar cuáles son tesis revolucionarias y cuáles oportunistas, de establecer cuáles son las posiciones y actuaciones que contribuyen a la revolución y cuáles a la contrarrevolución. 

Hay que decir en primer lugar que el período en que el gobierno de Allende permaneció en el poder no es un período que pueda ser fácilmente borrado de la vida del pueblo chileno, así como de toda la historia de América Latina. Constituyéndose en intérprete de las reivindicaciones y los anhelos de las amplias masas populares, el gobierno de la Unidad Popular emprendió una serie de medidas y puso en práctica una serie de reformas, encaminadas a la consolidación de la libertad y de la independencia del país, al desarrollo independiente de su economía. 

El gobierno de Allende golpeó duramente tanto a la oligarquía nacional como a los monopolios norteamericanos que tenían en sus manos todas las llaves y hacían la ley en el país. El inspirador de esta línea progresista y antiimperialista fue el presidente Salvador Allende, una de las figuras más nobles que América Latina ha dado al mundo, eminente patriota y combatiente demócrata. Bajo su dirección el pueblo chileno luchó por la realización de la reforma agraria, luchó por la nacionalización de las compañías extranjeras, luchó por la democratización de la vida del país y por arrancar a Chile de la influencia norteamericana. Allende apoyó enérgicamente los movimientos antiimperialistas de liberación en América Latina y convirtió su país en refugio para todos los combatientes por la libertad perseguidos por los reaccionarios y las juntas militares de América del Sur. Respaldó sin reservas los movimientos de liberación y antiimperialistas de los pueblos y se solidarizó consecuentemente con la lucha que libran los pueblos vietnamita, camboyano, palestino y otros.

¿Podían los latifundistas chilenos perdonar a Allende esta línea y esta actividad, viendo que su tierra era distribuida a los campesinos pobres? ¿Podían soportarle los fabricantes de Santiago que habían sido expulsados de las fábricas al ser nacionalizadas? ¿O bien las compañías norteamericanas, que perdieron su poderío? Era seguro, que estos se confabularían un día para derrocarlo y restablecer sus privilegios perdidos. Pero aquí se plantea una pregunta lógica: ¿Sentía Allende la atmósfera que le rodeaba, se daba cuenta de los complots que se tramaban contra su gobierno? Por supuesto que sí. La reacción actuaba abiertamente. Asesinaba a ministros, a funcionarios de los partidos gubernamentales y a simples empleados. A instigación de la reacción y bajo su dirección fueron organizadas las huelgas contrarrevolucionarias de los transportistas, de los comerciantes, los médicos y otras capas pequeñoburguesas. La reacción finalmente, incluso probó su fuerza con un golpe de Estado militar llevado a cabo en junio, pero que no alcanzó su objetivo. Fueron descubiertos algunos planes de la CIA para derrocar el gobierno legítimo.

Estas embestidas de la reacción interna y externa debían haber sido suficientes para hacer sonar la alarma y para meditar bien las cosas. Deberían haber sido suficientes para poner en práctica la gran ley de toda revolución, es decir oponer a la violencia contrarrevolucionaria la violencia revolucionaria. Pero el presidente Allende no hizo nada, ni siquiera se movió. Desde luego, él no puede ser acusado de carencia de ideales. Amaba con toda su alma la causa por la que luchaba y estaba firmemente convencido de su justeza. No le faltaba valor personal y estaba resuelto a llegar, como efectivamente llegó, incluso, hasta el sacrificio supremo. Pero su tragedia radica en que confiaba en el recurso de la razón para convencer a las fuerzas reaccionarias de que renunciaran a su actividad y cedieran por las buenas sus antiguas posiciones y privilegios.

En Chile se pensaba que las más o menos viejas tradiciones democráticas, el parlamento, la actividad legal de los partidos políticos, la existencia de una prensa libre, etc. representaban un obstáculo insuperable para cualquier fuerza reaccionaria que intentara adueñarse del poder por medio de la violencia. Pero la realidad confirmó lo contrario. El golpe de Estado de las fuerzas de derecha probó que la burguesía tolera algunas libertades en tanto que no resulten lesionados sus intereses esenciales, y que cuando ve éstos amenazados, entonces no tiene en cuenta ética alguna.

Click Aquí y descarga el artículo completo en PDF

0 Deja tus comentarios :

Publicar un comentario

Prensa Libre

"La función de la prensa es ser el perro de guardia, el denunciante incansable de los opresores, el ojo omnipresente y la desembocadura del espíritu omnipresente de las personas que guardan celosamente su libertad. [...] El deber de la prensa es tomar palabra por los oprimidos en torno a ella. [...] El primer deber de la prensa es socavar los cimientos del sistema político existente ".