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lunes, 29 de septiembre de 2014

Proyecto de decreto sobre la puesta en práctica de la nacionalización de los bancos y las medidas indispensables derivadas de ella

Caracas, septiembre 2014. Voz Proletaria, VP.- Rescatando las experiencias socialistas del siglo XX y mostrando las medidas acertadas que contribuyeron a allanar el camino al socialismo en muchos países, presentamos el presente decreto de ley sobre la nacionalización de los bancos, elaborado por Vladimir Lenin en la Rusia Soviética.

Seleccionamos este texto por la importancia y las similitudes que tiene con la actual coyuntura de crisis económica en nuestro país, donde los capitalistas acaparan, especulan y contrabandean con los productos de primera necesidad.

En Venezuela se han tomado algunas medidas para luchar contra esta guerra económica desatada por los sectores ricos. Hasta ahora, las medidas no han dado los resultados esperados y deseados por el pueblo humilde. Presentamos este artículo para el debate sobre las medidas verdaderamente revolucionarias que podrían poner fin a esta situación de crisis y llevar a nuestro país por la vía del socialismo.

Proyecto de decreto sobre la puesta en práctica de la nacionalización de los bancos y las medidas indispensables derivadas de ella

Por: Vladimir Ilich Lenin

La crítica situación alimentaria y la amenaza de hambre, creada por la especulación y el sabotaje de los capitalistas y funcionarios, así como por el desbarajuste general, hacen imprescindible la adopción de medidas revolucionarias excepcionales para luchar contra este mal.

A fin de que todos los ciudadanos del Estado, y en primer lugar todas las clases trabajadoras, bajo la dirección de sus Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos, puedan comprender esa lucha y la organización de la acertada vida económica del país inmediatamente y en todos sus aspectos, sin detenerse ante nada y actuando por la vía más revolucionaria, se dictan las siguientes reglas:

1.- Todas las empresas de sociedades anónimas son declaradas propiedad del Estado.

2.- Los miembros de los consejos de administración y los directores de las sociedades anónimas, así como todos los accionistas pertenecientes a las clases acaudaladas (es decir, poseedores de más de 5.000 rublos de todos los bienes o ingresos superiores a 500 rublos al mes), están obligados a seguir dirigiendo en perfecto orden los asuntos de las empresas, cumpliendo la ley del control obrero, presentando todas las acciones en el Banco del Estado y facilitando los informes semanales de su actividad a los Soviets locales de diputados obreros, soldados y campesinos.

3.- Quedan anulados los empréstitos del Estado tanto exteriores como interiores.

4.- Se garantiza plenamente los intereses de los pequeños tenedores de obligaciones, así como acciones de todas clases, es decir, de los pertenecientes a las clases trabajadoras de la población.

5.- Se implanta el trabajo general obligatorio. Todos los ciudadanos de ambos sexos comprendidos en la edad de 16 a 55 años están obligados a efectuar los trabajos que les señalen los Soviets locales de diputados obreros, soldados y campesinos u otras organizaciones del Poder Soviético.

6.- Como primer paso para llevar a la práctica el trabajo general obligatorio, se decreta que las personas de las clases acaudaladas están obligadas a poseer y rellenar debidamente las libretas de consumo y de trabajo o de presupuesto y de trabajo, que deben ser presentadas a las correspondientes organizaciones obreras o a los Soviets locales y sus organismos para registrar semanalmente el cumplimiento del trabajo asumido por cada uno de ellos.

7.- Para la acertada contabilidad y distribución tanto de los víveres como de otros productos necesarios, todos los ciudadanos del Estado están obligados a adherirse a una sociedad de consumo. Las oficinas de intendencia, los comités de abastos y otras organizaciones similares, así como los sindicatos de obreros ferroviarios y del transporte, implantarán el control del cumplimiento de esta ley bajo la dirección de los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos. Las personas de las clases acaudaladas quedan obligadas, en particular, a realizar los trabajos que les encomienden los Soviets para la organización y administración de las sociedades de consumo.

8.- Los sindicatos de obreros y empleados ferroviarios están obligados a preparar urgentemente y llevar a la práctica sin demora medidas extraordinaroias para una organización más perfecta del transporte, en particular del transporte de víveres, combustible y otros artículos de primera necesidad, guiándose en primer lugar por los pedidos y órdenes de los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos, así como de las instituciones facultadas por ellos y del Consejo Superior de Economía Nacional.

De la misma manera, se impone a los sindicatos de ferroviarios, en colaboración con los Soviets locales, el deber de luchar con la mayor energía contra la especulación, sin detenerse ante las medidas revolucionarias, y perseguir implacablemente a toda clase de especuladores.

9.- Las organizaciones obreras, los sindicatos de empleados y los Soviets locales están obligados a incorporar sin tardanza, las empresas cerradas y desmovilizadas, así como a los parados forzosos, a trabajos útiles y a la obtención de productos necesarios y a buscar pedidos, materias primas y combustibles. Sin aplazar en ningún caso esta actividad ni el comienzo del intercambio de productos agrícolas por industriales, hasta que revivan órdenes especiales desde arriba, los sindicatos y los Soviets locales están obligados a ajustarse estrictamente a las indicaciones y prescripciones del Consejo Superior de Economía Nacional.

10.- Las personas de las clases acaudaladas están obligadas a guardar todas sus sumas en metálico en el Banco del Estado y en sus sucursales, así como en las cajas de ahorros, recibiendo para sus necesidades de consumo no más de 100-125 rublos a la semana (según decidan los Soviets locales), y para las necesidades de la producción y del comercio sólo con el aval escrito de las instituciones del control obrero.

A fin de controlar la aplicación efectiva del presente decreto, se dictarán reglas para el cambio de la moneda actualmente en circulación por otra, y los culpables de fraude al Estado y al pueblo serán castigados con la confiscación de todos sus bienes.

11.- El mismo castigo, así como la reclusión en la cárcel o el envío al frente o a trabajos forzosos, será aplicado a cuantos desobedezcan la presente ley, a los saboteadores, funcionarios huelguistas y especuladores. Los Soviets locales y las instituciones dependientes de ellos, se comprometen a determinar con carácter urgente las medidas más revolucionarias de lucha contra estos verdaderos enemigos del pueblo.

12.- En colaboración con los Soviets locales, los sindicatos y demás organizaciones de los trabajadores crearán, con la participación de las personas más seguras y recomendadas por las organizaciones del Partido y otras, grupos volantes de controladores para observar el cumplimiento de esta ley, comprobar la cantidad y calidad del trabajo y entregar a los tribunales revolucionarios a los culpables de infringir o esquivar la ley.

Los obreros y empleados de las empresas nacionalizadas tienen el deber de tensar todas sus fuerzas y adoptar medidas extraordinarias para mejorar la organización del trabajo, fortalecer la disciplina y elevar la productividad. Los organismos de control obrero deben presentar semanalmente al CSEN informes de lo conseguido en este terreno. Los culpables de defectos y negligencias responderán ante el tribunal revolucionario.

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