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lunes, 18 de agosto de 2014

Combatiendo el oscurantismo: El estudio científico refuta las supersticiones

Caracas, agosto 2014. Voz Proletaria, VP.- No se puede considerar que un fenómeno es causa de otro por el solo hecho de que lo preceda en el tiempo. Sin embargo, este error es bastante frecuente. Y todas las supersticiones se basan en él.

Los supersticiosos vinculan los fenómenos con la relación de causa y efecto, partiendo de los rasgos externos, basándose únicamente en que existe entre ellos cierto nexo en el tiempo. Si un gato negro cruza la calle delante de una persona y ésta sufre después algún contratiempo, se saca la conclusión de que el gato es la causa del contratiempo. Este último se ha producido después- de aparecer el gato, y de ello se llega a la errónea conclusión de que el contratiempo es efecto de la aparición del gato, aunque entre estos dos fenómenos no haya ninguna relación interna, profunda, y sólo se trate de una simple coincidencia en el tiempo. Es decir, los supersticiosos hablan de relación causal entre los fenómenos allí donde no existe en absoluto. 

Nicolás Chernishevski cita el siguiente ejemplo de la historia: "¿En qué se basaban los auspicios (predicción por el vuelo de las aves) de los antiguos romanos? —pregunta —. Cierto día, antes de una batalla, escucharon el graznido de una corneja en el lado derecho, y perdieron la batalla; en otra ocasión, escucharon el graznido de una corneja en el lado izquierdo, y ganaron la batalla. La cosa está clara. . . coincide, por consiguiente, existe una relación causal: el graznido de la corneja en el lado derecho provoca la derrota de las tropas, y en el lado izquierdo, les da la victoria. 

Todas las supersticiones se basan en esta forma de deducción”. 

En el hombre desaparece el miedo, y junto con él la superstición; únicamente cuando comprende las causas reales, y no supuestas, de los fenómenos. Un ejemplo. En su tiempo, los exploradores de África afirmaban haber visto "en el cielo" los jardines del Paraíso, inmensamente extensos. A veces decían que habían visto en el cielo una nave aérea con marinos-fantasmas. Después desaparecía todo. ¿Qué podría ser? Mientras se desconoció la causa, se hicieron toda clase de cabalas, cada vez más falsas. Pero los hombres de ciencia descubrieron más tarde las causas de tan inusitados fenómenos. 

Resulta que en los países tórridos, cuando el tiempo es tranquilo, el aire se hace más denso y forma algo así como un espejo gigantesco. Y en este “espejo” se reflejan los objetos que hay en la tierra o en el mar: jardines, buques, etc. Por eso, lo que vieron los exploradores no fueron los jardines del Paraíso, sino el reflejo de jardines existentes realmente en la tierra; no vieron una nave aérea, sino el reflejo de buques que surcaban el mar. Bastó con encontrar las causas de estos fenómenos para que desapareciera el miedo supersticioso ante ellos. 

De este modo, el conocimiento de las causas desembaraza al hombre de las supersticiones. El estudio de las causas nos ayuda asimismo a comprender uno de los fenómenos más interesantes de la naturaleza: la conformidad existente en ella, es decir, la gran complejidad de la misma.

Extraído de Voz Proletaria nº 91.

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