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martes, 7 de mayo de 2013

Lo que realmente es el fascismo y cómo enfrentarlo

Nuestra propuesta para la lucha antifascista. Por: Alejandro Gil en Prensa Antifascista.

Caracas, mayo 2013. Voz Proletaria, VP.- Como consecuencia de los sucesos de desestabilización que paralizaron el país durante una semana, se ha desatado una masificada campaña de acusaciones mutuas de fascismo entre representantes y seguidores del gobierno bolivariano por un lado y la derecha rancia golpista por el otro. Nosotros como jóvenes antifascistas, debemos tener claro contra qué luchamos para no desorientarnos en la gran cantidad de conceptos que tienen los actores políticos respecto del fascismo.

Para comenzar, debemos conocer las diferencias entre burguesía y fascismo. El fascismo surge de la burguesía, se alimenta y depende de ella totalmente, sin embargo, no son una y la misma cosa, no debemos identificarlos plenamente. 

El sistema político burgués, a diferencia del fascismo, permite una democracia relativa y unas libertades mínimas de organización, de expresión, de protesta, etc., esos niveles de libertad en la democracia burguesa varían dependiendo si se trata de un gobierno de extrema derecha o de izquierda. Por ejemplo, en Venezuela, donde hay un gobierno de izquierda, las libertades son amplias y permiten la organización a gran escala de los sectores populares sin mayores obstáculos y sin represión por parte del Estado burgués. 

En otros casos como España, México o Colombia, el Estado burgués está manejado por la derecha y la extrema derecha. En esos países, las libertades populares son escasas y la situación de derechos humanos es lamentable (en el caso de Colombia, espeluznante). 

Ahora bien, calificar de fascismo el sistema de esos países no es correcto, incluso es totalmente irresponsable para un revolucionario que conoce la política y sabe identificar al enemigo. Lo que si comenzamos a notar es que a medida que los gobiernos se deslizan a la derecha, presentan y aplican elementos y políticas de fascismo más denotados y evidentes, acciones que son características del fascismo. 

Mussolini y Hitler
El fascismo existe de una manera bien particular y con métodos propios. Para comprender como es el fascismo, es necesario dar un paseo por las experiencias históricas, no pretendemos dar un detallado análisis y pedimos disculpas de antemano por las lagunas que puedan quedar para lo que recomendamos la profundización y el debate.

Un repaso breve sobre la historia del fascismo 

La crisis provocada por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), afectó a Italia de una manera particularmente aguda. La burguesía de ese país, arruinada y desmoralizada por la guerra veía como culpable de todos sus males a los países extranjeros; los jóvenes, aupados por los partidos de extrema derecha desbordaban un patriotismo enfermizo y levantaban los ideales de una Italia majestuosa que aplastara a sus rivales que la habían hundido en la guerra.

La desmoralización, la ruina y el sentimiento de odio hacia los otros países por parte de la burguesía y pequeña burguesía italiana, fueron canalizados por Benito Mussolini, quien se convirtió rápidamente en el líder de esa "nueva doctrina" que se denominaría en lo adelante "El fascio" o fascismo. 

Mussolini organizó a grupos nacionalistas llamados los Camisas Negras, quienes se encargaron de crear las condiciones para que el fascismo capturara el Poder en ese país, y en efecto lo lograron en 1922; Italia se convirtió en el primer país fascista del mundo, los seguirían Hungría y más adelante la Alemania Nazi entre otros. 

En Alemania, las condiciones fueron un tanto similares a las de Italia. Alemania cargó con todas las culpas de la Primera Guerra Mundial y los aliados se afincaron con particular saña contra ellos. El tratado de Versalles que ponía fin a la Guerra, fue acompañado de una serie de sanciones económicas a Berlín que llenaron de miseria a todo el pueblo. 

De manera parecida a Italia, todo ese sentimiento de odio hacia lo extranjero y particularmente a los judíos y a los comunistas, fue canalizado por un joven llamado Adolfo Hitler y su partido Nazi quienes también se apoyaron en la juventud, de donde sacaron sus grupos llamados "SS". Luego de Alemania, el fascismo se extendió a varios países que sufrían calamidades económicas derivadas de la crisis de 1928 entre los que podemos nombrar a Bulgaria, Japón, España después de la guerra civil, etc.

El fascismo gobernante en varios países de Europa, condujo a la humanidad a la II Guerra Mundial, donde esclavizaron, asesinaron y arrasaron naciones enteras. La maquinaria bélica nazifascista de Alemania conocida como la wehrmacht, obtuvo su potencial militar y económico con la ayuda de los monopolios capitalistas y de los Estados burgueses.

Conocidas empresas y magnates norteamericanos como Henri Ford, Rockefeller o la familia Dupont por nombrar algunos, fueron firmes partidarios del nazismo y entregaron cuantiosas ayudas económicas para la creación del ejército fascista alemán. Desde el Hierro, aluminio y petróleo hasta la tela para los uniformes nazis fueron patrocinados por Estados Unidos y sus aliados, incluso Hugo Boss fue el diseñador de esos uniformes del ejército de Hitler. El ejército alemán era la fuerza de choque del imperialismo para destruir a la Unión Soviética y asegurar la continuidad del dominio capitalista sobre los pueblos.

Sin embargo, el pueblo y el poderoso ejército rojo de la Urss lograron frenar a la bestia fascista, rechazarlos y perseguirlos hasta su madriguera en Berlín, donde el 9 de mayo de 1945 izaron la bandera comunista. (Semanas después el ejército de Estados Unidos se atribuiría la victoria sobre los nazis).

Lo que queda claro es que a pesar que la Unión Soviética arrasó al fascismo en el siglo XX, las condiciones sociales y económicas (crisis general del capitalismo y decadencia del sistema político burgués) se han mantenido e incluso agudizado en nuestros días, la ideología fascista cobra cuerpo en numerosas organizaciones y partidos de extrema derecha y es un enemigo real y latente que debe ser aplastado por los pueblos. El poeta comunista alemán Bertolt Brech decía de forma irónica pero con una exacta claridad que: "...aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al Bastardo (a Hitler), la Puta que lo parió está caliente de nuevo", refiriéndose al peligro del renacer del fascismo. 

En América Latina se vivieron dictaduras de las cuales no todas pueden ser catalogadas enteramente de sistemas fascistas. A pesar de ello, han tenido bastantes similitudes a los sistemas europeos como el peronismo de Argentina, Pinochet recientemente en Chile o Pérez Jiménez en Venezuela, tomamos estos tres ejemplos como referencia, pero hay muchas más.

¿Cómo surge y cómo funciona el fascismo? 

Neonazis de Amanecer Dorado en Grecia
El fascismo como todos los fenómenos sociales, no surge de la nada, sino que por el contrario, tiene un origen y unas condiciones que fermentan su nacimiento. El fascismo es un derivado del capitalismo en su etapa de crisis general, es decir, es una rama de la burguesía más reaccionaria y radical.

Según I. T. Frolova, el fascismo es la "dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios y chauvinistas del capital financiero... El fascismo encabeza las fuerzas del anticomunismo y dirige su principal golpe contra los partidos comunistas y obreros y otras organizaciones progresistas".

Debido a la crisis capitalista y sus consecuencias (desempleo, miseria, desigualdad, inseguridad, etc.), la burguesía pierde terreno en la arena política, sus partidos "democráticos" son rechazados por las masas y vistos como los culpables de la crisis, como en efecto lo son. A esas alturas, la burguesía tiene grandes dificultades a la hora de controlar el poder por medio de elecciones y de la democracia burguesa, la capacidad de organización y lucha de las masas populares crece de manera rápida y se crean las llamadas situaciones revolucionarias (cuando los de arriba no pueden y los de abajo no quieren seguir viviendo como antes) y los intereses de dominación económica de la burguesía son seriamente amenazados por las mayorías empobrecidas que buscan dar un giro y dominar el poder, expropiando a las minorías explotadoras.

Enver Hoxha apuntaba que "la descomposición del imperialismo se ve claramente también en la intensificación y la profundización de la reacción en todos los terrenos, y particularmente en el político y social. La práctica demuestra que, cuando la burguesía monopolista ve que se agudiza la lucha de clases, arroja lejos las máscaras, negando a las masas trabajadoras incluso los escasos derechos que habían obtenido a precio de sangre. Una prueba de ellos son los regímenes y las dictaduras fascistas implantadas en muchos países del mundo".

Cuando llega esa situación revolucionaria, la burguesía no tiene capacidad de respuesta para frenar a las masas a través de los métodos tradicionales enmarcados en la legalidad burguesa. Por eso, como medida extrema de frenar el empuje popular, la burguesía recurre al fascismo y su dictadura abierta que suprime las escasas libertades y desata un ajuste de cuentas terrorista contra la clase obrera y los elementos más avanzados de la sociedad que luchan por superar el dominio capitalista. 

No es casual que los gobiernos burgueses de Italia y Alemania abrieran las puertas al fascismo en el momento que la clase obrera y su partido comunista amenazaba con tomar el poder en Italia; y en Alemania se vivían momentos agudos en la lucha de clases que dejaron experiencias como la República Soviética de Baviera. 

En Hungría las masas explotadas tomaron el Poder y se proclamó la República Soviética en 1919, como respuesta, la burguesía desató a los fascistas para que derrocaran el gobierno popular e instauraran el régimen Horthysta de corte fascista. Lo mismo podemos decir de ejemplos como Chile, donde el gobierno popular de Allende fue derrocado de manera violenta y se instauró el fascismo acaudillado por Pinochet. En España, la II República de corte popular fue derrocada por los nacionalistas liderados por Francisco Franco e instauraron uno de los gobiernos fascistas más bestiales de Europa. 

Todos los casos de fascismo que sometamos a estudio tienen el mismo antecedente, a saber descomposición del sistema democrático burgués por la crisis, acción de las masas para acabar con el dominio de la burguesía e instaurar el socialismo y como consecuencia, respuesta de la burguesía a través del fascismo para sostener sus intereses económicos y políticos a sangre y fuego. 

De todo esto podemos deducir con certeza que el fascismo es descendiente directo de la burguesía, los gobiernos fascistas son en esencia el capitalismo puro, sin aditamentos, allí los métodos de explotación son elevados a la enésima potencia por los banqueros e industriales y las ganancias de las clases dominantes son fabulosas, puesto que los derechos laborales de los trabajadores están prohibidos. En muchos casos se implanta el esclavismo para que los capitalistas puedan obtener el 100% de la plusvalía de los trabajadores. 

El gran luchador revolucionario búlgaro Jorge Dimitrov decía a propósito: “la burguesía dominante busca cada vez más su salvación en el fascismo para llevar a cabo medidas excepcionales de expoliación contra los trabajadores (…) e impedir por medio de todo esto, la revolución.” 

El aspecto en cuestión que es clave para entender este fenómeno, es el que hemos demostrado con estas líneas: el carácter de clase del fascismo. No tenemos dudas pues, a que clase social pertenece y defiende el fascismo. “El fascismo en el poder… es la dictadura terrorista descarada de los elementos más reaccionarios, más chauvinistas y más imperialistas del capital financiero.” 

La lucha antifascista debe apuntar siempre al blanco principal: el capitalismo.
“¿De qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina?” 

“Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.” 

Bertolt Brech.

La cuestión de la relación entre el fascismo y la burguesía no es tan sencilla y mecánica como parece, incluso, en muchos países ambos han sido “enemigos” y los partidos burgueses y los partidos fascistas mantienen una enconada lucha por el poder. En América Latina, las organizaciones fascistas reprochan a los partidos burgueses de serviles ante otros países y el no aplicar mano dura contra la creciente influencia de la izquierda. Sin embargo, estas diferencias son superficiales por más crudas que aparenten ser a primera vista. 

Esto se explica porque el fascismo se aprovecha del sentimiento nacional, del patriotismo, se presenta como el salvador y el único capaz de resolver las penurias de las masas como la crisis, el desempleo o la delincuencia, todo ello para calar en las masas y ganar adeptos. Se le hace necesario por entero “atacar” a los culpables de las penurias para oponerse a ellos y declararse de manera demagógica como los salvadores de la patria y, al mismo tiempo, luchan rabiosamente contra el comunismo con la excusa de preservar la “unidad nacional” y evitar la división social. 

Esta demagogia no tiene como trasfondo otra cosa que evitar la revolución y lavar la cara a los poderosos capitalistas, porque “el fascismo labora al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido, como hizo por ejemplo, el fascismo alemán que arrastró consigo a las masas pequeñoburguesas…”; “El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista bastante hábil…” 

En nuestro país, la oposición política al proceso revolucionario y su miasma de partidos, se corren cada vez más a la derecha y como consecuencia lógica, aparecen en ella elementos de fascismo muy claros que amenazan con eliminar (si llegan al poder) las libertades democráticas conquistadas en los últimos años por los trabajadores. Al mismo tiempo, presentan un discurso demagógico y una careta de izquierda y progresista para atraerse a los sectores de las clases bajas más desprevenidos, quienes atormentados por la inseguridad y la delincuencia, creen en la propuesta de la extrema derecha. 

Esta forma de actuar no es casual, ya Dimitrov lo advertía en 1935: “¿De dónde emana la influencia del fascismo sobre las masas? El fascismo logra atraerse a las masas, porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes. El fascismo no solo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de éstas, con su sentimiento de la justicia, y a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias. ¿Por qué los fascistas alemanes, esos lacayos de la gran burguesía y enemigos mortales del socialismo se hacen pasar ante las masas como “socialistas”, y presentan su subida al poder como una “revolución”? Porque se esfuerzan en explotar la fe en la revolución, la atracción del socialismo que vive en el corazón de las amplias masas trabajadoras de Alemania.” 

Los elementos de fascismo que se presentan cada vez más evidentes en los partidos políticos de la burguesía venezolana (producto de su descomposición progresiva) hacen que su táctica política sea similar a la utilizada por los nazis alemanes para ganarse las simpatías de los trabajadores y el pueblo. La adopción discursiva de las luchas de la izquierda, la utilización del discurso del Comandante Chávez y la utilización de propaganda con elementos patentados por el gobierno para pasar de contrabando el odio al socialismo y el desprecio a los sectores populares, nos deben hacer reflexionar sobre un posible gobierno de la derecha ¿Se mantendría como gobierno democrático o por el contrario, abriría las puertas a la dictadura fascista? 

Frente esta terrible coyuntura, los revolucionarios no debemos sentarnos a esperar, sino que debemos trabajar de forma decidida en los aspectos prácticos y teóricos. 

En la práctica, debe acelerarse la formación de los frentes populares, frente de la juventud, en fin, la unificación de todos aquellos elementos que luchan por la libertad y la democracia, por el trabajo en conjunto de todas las organizaciones políticas, culturales, de artistas, educativas, mujeres, ecologistas, etc., que ven al fascismo como enemigo. 

En la labor teórica, existe una gran debilidad. El Estado, a pesar de las grandes inversiones no ha logrado dar en el punto clave para impartir formación política a las masas. Los líderes comunitarios y populares hacen trabajo “a ciegas” y carecen de elementos científicos de la política revolucionaria para comprender las diversas coyunturas que se han venido presentando y someterlas a un análisis teórico que les permita superarlas. Al carecer de esa formación teórica, son fácilmente manipulados por los órganos de propaganda de la burguesía y las campañas mediáticas de la derecha. El discurso confuso de “izquierda” que usa la oposición y que promete “mejorar las misiones” suena cautivador y termina por cambiarlos de bando político. 

Esta es la amenaza más grande que se le plantea al proceso revolucionario en estos momentos. Las causas están sin dudas en la actitud sectaria de algunos dirigentes que ocupan puestos claves de dirección regional o estadal en el Psuv, quienes en su miopía política orientan sus líneas en contra de los deseos y aspiraciones del 90% de la militancia del Partido Socialista, deseos de las bases psuvistas que no son otros que el más sincero compromiso de unidad de los revolucionarios sin importar la militancia. 

Esta preocupante realidad ha llevado a que no exista una poderosa escuela de formación política de la revolución, que prepare los cuadros y los someta al más profundo programa de estudio político y a la vez, esos cuadros lleven el conocimiento a las masas trabajadoras. 

Para dar respuesta a esta peligrosa coyuntura, jóvenes de casi una veintena de organizaciones, partidos, colectivos y movimientos de izquierda, hemos estado promoviendo el frente popular de la juventud por medio de la Corriente de Jóvenes Antifascistas y Antiimperialistas (CJAA) y los Campamentos Antifascistas de la Juventud desde el año 2010, en los cuales se han unido compañeros de todo el país para la lucha contra el enemigo común: el fascismo y el imperialismo. 

El objetivo de la CJAA como propuesta va más allá de la labor organizativa y la fusiona con la preparación teórica y formativa de la juventud. Nuestra propuesta de lucha antifascista concibe el estudio como punto de partida para la lucha revolucionaria, conocer a fondo el fascismo y analizar las condiciones que afectan a la juventud como sector, como son el desempleo, el medio ambiente, la educación, la cultura, etc., entendiendo que para acabar con el fascismo, es necesario acabar con el capitalismo que lo origina. 

Dejamos pues, abierto el debate acerca del fenómeno del fascismo y proponemos la argumentación científica del mismo, llamamos a no caer en las “modas” de denominar como fascismo a todo aquello que no nos agrada, y a apegarnos a los análisis de quienes han profundizado en el estudio del mismo en medio de las luchas de clases de la humanidad desde el pasado siglo XX hasta ahora, proponemos el estudio de Jorge Dimitrov, Enver Hoxha, Kurt Gossweiler, Julius Fucik, y de todos aquellos que se enfrentaron al fascismo y lo derrotaron, aprendamos a vencer.

Fuentes:

-"La ofensiva del fascismo y las tareas de la internacional comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo". Jorge Dimitrov, 1935.

-"Clase obrera y fascismo". Kurt Gossweiler.

-"El imperialismo y la revolución". Enver Hoxha.

-"La lucha del pueblo búlgaro contra el fascismo". Sofia Press.

-"El XXX aniversario de la victoria sobre el fascismo". Todor Khristov Zhivkov.

-"Diccionario de Filosofía". I. T. Frolova.

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