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lunes, 27 de febrero de 2012

El “Caracazo”, la masacre democrática

El día que Venezuela fue bañada en sangre por los representantes de los intereses imperialistas en nuestro país

Adolescente asesinado por militares,
llevaba en su mano una lata de margarina
   Caracas, feb 2012. Voz Proletaria, VP.- El 27 de febrero de 1989, es recordado como una catástrofe social en Venezuela. Las medidas de corte neoliberal impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a través del gobierno lacayo del fallecido fascista Carlos Andrés Pérez, hundían al pueblo venezolano en la miseria y el hambre, decenas de miles de manifestantes salieron a las calles a protestar y la respuesta del gobierno fue abrir fuego contra los desarmados manifestantes, el resultado ya lo conocemos: miles de muertos y desaparecidos. 

   Las fosas comunes encontradas con posterioridad, hicieron quedar chicas las cifras de muertes oficiales, según estas, los muertos ascendían a tres mil, pero en realidad, los números era mucho más elevados. 

   La alta tasa de desempleo, la miseria y la explotación cultivada desde el gobierno de Rómulo Betancourt era impresionante para un país con unas riquezas naturales inimaginables. A medida que los gobiernos de la cuarta república se sucedían, estas cifras aumentaban, el éxodo campesino, causado por la división internacional del trabajo que imponía a Venezuela ser solamente un país monoproductor (petróleo), obligaba a los campesinos miserables y hambrientos a migrar a las grandes ciudades, creando grandes cordones de miseria y pobreza en las mismas. 

   La falta de oportunidades en materia de empleo y educación, en un sistema tan limitado como la democracia burguesa, creó las condiciones para que esos anillos de miseria se convirtieran en caldo de cultivo para la delincuencia y el crimen, consecuencias que aún hoy se mantienen y de la cual los causantes acusan a la revolución de ser responsable de la misma. 

   No conforme con todo este cuadro descrito, los imperialistas exigían más al gobierno de ese entonces. De esta manera es como Carlos Andrés Pérez y su partido genocida Acción Democrática, implantaron las medidas neoliberales que fueron la gota que derramó el vaso, todas las condiciones se acumularon durante largos años y estallaban con estas medidas que podemos caracterizar como criminales. Los servicios básicos, el transporte, la gasolina, aumentaron vertiginosamente al mismo tiempo que se congelaban los salarios ya miserables de por si para los trabajadores, el levantamiento popular era inminente, y en efecto, estalló el 27 de febrero de 1989. 

   Miles de personas, de manera espontánea salieron a las calles, hambrientos y desmoralizados no entendían en que ellos habían fallado, pues los medios nunca responsabilizaron a los gobierno de nada de esto. El descontento se hizo creciente hasta que las personas comenzaron a recuperar el fruto de su trabajo, los bienes y servicios eran recuperados por los manifestantes en una medida desesperada de supervivencia. 

  Ese mismo día, el gobierno suspendió todas las garantías constitucionales y ordenó al ejército disparar sin remordimientos. Las imágenes son aterradoras, los muertos en las calles de Caracas y otras ciudades daban la impresión de estar en una pesadilla, caían ante las balas del ejército de la democracia mujeres, hombres, niños y ancianos. Los días posteriores fueron peores aun, la represión se encargó de desaparecer a miles de luchadores sociales de manera selectiva, días de tortura, desapariciones, detenciones extrajudiciales, ajusticiamientos, etcétera, Venezuela parecía más bien, uno de los países ocupados por los nazis durante la segunda guerra mundial. 

  Los titulares de los periódicos decían “escasean las urnas”, los hospitales colapsaron, en las morgues se apilaban los cadáveres en pirámides que llegaban hasta el techo para ahorrar espacio. Este era el escenario, una verdadera escena de terror causada por el partido Acción Democrática, el mismo que hoy se da golpes de pecho por los derechos humanos y pretende reinstaurarse en el poder para continuar con las medidas neoliberales que son la moda para los gobiernos de los países dependientes. 

   Muchos de los responsables de esta masacre no han sido castigados, el partido Acción Democrática sigue participando en la vida política como si no hubiera pasado nada. Esta situación es muestra de la falta de firmeza de algunos representantes de la revolución, no podemos concebir que un partido genocida siga existiendo en la legalidad, más aún cuando representa un peligro para la vida de miles de personas, un partido que se permitió organizar un golpe de estado en 2002, que asesinó a miles de dirigentes durante todo el período conocido como cuarta república, sobre todo en los gobierno de Betancourt y Leoni. 

  No entendemos como se puede permitir a unos criminales organizados tener derechos políticos. Creemos firmemente que este partido debe ser ilegalizado inmediatamente y proscribir so pena de cárcel la militancia en el mismo como apología al delito. 

  Otro aspecto que es importante destacar, es la falta de un partido revolucionario que dirigiera a las masas ese 27 de febrero del 89. La bancarrota que suponía la inminente caída de la Unión Soviética en los partidos de izquierda de todos los países, los convirtió en objetos pasivos que ni tan siquiera marchaban a la cola de los acontecimientos. 

Sala de investigación y redacción de Voz Proletaria – Mov. Gayones.

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