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Fortaleciendo la Unidad Popular Revolucionaria Antiimperialista // Voz Proletaria, la voz del proletariado venezolano
  • Comunicado del Mov. Gayones: Hoy el parlamento burgués sólo sirve al reformismo y a la burguesía

    El Movimiento Gayones a través de un comunicado hizo pública, una vez más, su postura firme contra la institucionalidad burguesa...

  • Groenlandia se derrite y aumenta el nivel del mar

    El periodista especializado Tim Radford informó en febrero de 2015, en Climate News Network, que el calentamiento atmosférico es capaz de llegar...

  • Formación: "Las elecciones a la Asamblea Constituyente y la Dictadura del Proletariado" por V. Lenin.

    El presente texto, corresponde al tomo 10/12 de las obras escogidas de Lenin, donde este gran revolucionario hace un balance de las elecciones...

martes, 19 de enero de 2016

Convocan a la II Convención Nacional de la Izquierda Revolucionaria (CONIR) en Caracas

Organizaciones de izquierda del Frente Popular UPRA hacen la invitación a la Segunda Convención Nacional de la Izquierda Revolucionaria



Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- La Unidad Popular Revolucionaria Antiimperialista (UPRA) te invita a la segunda edición de la CONIR el próximo sábado 30 de enero en la ciudad de Caracas, en el auditorium del liceo "Miguel Antonio Caro" en las instalaciones del parque del oeste "Alí Primera".

La Convención Nacional de la Izquierda Revolucionaria, es una actividad organizada por UPRA, que tiene por objetivo "debatir sobre el momento político actual y establecer la táctica más acertada que debe adoptar la izquierda revolucionaria en Venezuela en momentos de agudización política." La CONIR se realiza anualmente como parte de los compromisos adquiridos por las distintas organizaciones, colectivos y movimientos que hacen vida en el Frente Popular UPRA.

Este 30 de enero, se llevará a cabo la segunda edición de la misma. Recordemos que la primera CONIR se realizó en Caracas el año pasado con la participación de aproximadamente mil doscientas personas, delegadas de más de 100 organizaciones de izquierda de Venezuela en el parque "Alí Primera" en esa ciudad.

El documento de invitación a la actividad destaca que:
"Las organizaciones integrantes de UPRA hemos asumido el compromiso para consolidar una referencia nacional que, desde todas las regiones del país, pueda establecer redes de acción para enfrentar los retos que tenemos por delante..."
En ese sentido, hacen la invitación para la II CONIR, donde se desarrollarán dos temas centrales como son:

Tema 1.- La táctica revolucionaria ante un período político de mayor confrontación de clases y la bancarrota del reformismo.
  • Crisis capitalista en Venezuela y la ofensiva de la burguesía.
  • ¿Atravesamos un período político caracterizado por el fin de la fase de ascenso del movimiento revolucionario del pueblo? ¿Nos encontramos ante un escenario de derechización de las masas, o fase de reflujo del movimiento de masas?
  • ¿Cuál debe ser la táctica revolucionaria en el presente período político actual?

Tema 2.- Tareas urgentes de la izquierda revolucionaria ante el escenario político y económico actual.
  • Ante el parlamento burgués: Consejos del Poder popular revolucionario, Parlamento Comunal o Estado Obrero Campesino y Comunal?
  • Medidas Económicas ante la crisis capitalista en Venezuela: ¿Economía Mixta, financiamiento a la burguesía para impulsar una facción de la burguesía con carácter nacional, es posible? ¿Expropiación de los medios fundamentales de la producción bajo control de la clase obrera?
  • Organización miliciana de los obreros, campesinos y comunidades.
  • Necesidad de un gran Frente de Unidad Popular. 
La invitación a la II CONIR fue ratificada por Nadia Mora, vocera de UPRA y militante del Movimiento Gayones en su cuenta de facebook

Caracas, 15 de enero de 2016 CONVENCIÓN NACIONAL DE LA IZQUIERDA ...
Posted by Nadia Mora on lunes, 18 de enero de 2016

A la CONIR pueden participar: "Todas las organizaciones sociales, partidos políticos, asociaciones, movimientos, colectivos culturales, artísticos, consejos comunales, sindicatos, que se ubiquen en las filas de la izquierda revolucionaria, que tengan un trabajo político, teórico, militar, social, comunitario o de cualquier otra índole, siempre enmarcado en la necesidad de destruir el capitalismo y en la construcción del socialismo."

Para más información y detalles acerca del evento, descarga el documento de invitación en formato PDF aquí ---> Documento en PDF


Igualmente puedes escribir al correo electrónico: frentepopularvenezuela14@gmail.com

jueves, 14 de enero de 2016

Venezuela: Especial preocupación injerencista

La pregunta que surge es por qué un país con tantas preocupaciones y “ocupaciones” en la esfera geopolítica mundial como lo es Estados Unidos, dedica tiempo y recursos a Venezuela

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Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- El martes pasado, 8 de enero, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un comunicado de prensa sobre la situación en Venezuela luego de la entrada en funciones de la nueva Asamblea Nacional (AN). En una redacción de dos párrafos elaborada por John Kirby de la Oficina de Asuntos Públicos, se convoca a “que todos los partidos respeten la independencia, la autoridad y las prerrogativas constitucionales de la Asamblea Nacional” y concluye pidiendo la liberación de los presos políticos en ese país[1].

Vale recordar que un día después de las elecciones del 6 de diciembre de 2015 para la AN, nada más y nada menos que el Secretario de Estado John Kerry emitió un comunicado aseverando “que los votantes venezolanos expresaron su abrumador deseo de un cambio en la dirección de su país”[2]. Kerry, en su probablemente abarrotada agenda, se hizo un tiempo para demostrar que desde Estados Unidos estaban muy atentos a los acontecimientos en Venezuela.

La pregunta que surge es por qué un país con tantas preocupaciones y “ocupaciones” en la esfera geopolítica mundial como lo es Estados Unidos, dedica tiempo y recursos a Venezuela. Pensemos, por ejemplo, que no hubo pronunciamientos por parte del Departamento de Estado cuando hace un mes se desató una crisis institucional y política en Brasil.

Lo cierto es que no se trata de comunicados de prensa aislados. La campaña contra Venezuela incluye diversos frentes de acción. El 8 de marzo de 2015 el gobierno de Obama emitió un decreto (Executive Order 13692) en el que se declaraba a Venezuela como amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y se autorizaba a “bloquear las propiedades y suspender la entrada de determinadas personas que contribuyan a la situación actual en Venezuela”[3].

Cuatro días después, el Comandante del Comando Sur, John F. Kelly en su exposición anual ante el Comité de Servicios Armados del Senado, manifestó especial preocupación por Venezuela: “Los recortes en los programas sociales debido a la caída de los precios del petróleo y la escasez de productos puede llevar al incremento de tensiones y violencia en las protestas obligando a Maduro y su partido a implementar más medidas de represión contra sus opositores”[4]. Esto no sucedió, pero es interesante notar el modo en que se vaticinaba el escenario de caos (que de uno u otro modo justifica la intervención para “poner orden”).

Unos meses después, Roberta Jacobson, Subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, en un encuentro dedicado a la “transparencia y gobernanza” en las américas, también manifestó que otros países de América Latina deberían” exigir que en Venezuela exista la libertad para protestar y expresarse”[5]. Si la preocupación sobre el avasallamiento de las libertades y los derechos de los ciudadanos fuese genuina, es difícil comprender cómo en dicha ocasión la funcionaria no convocó de igual modo a que los países presionaran por hacer cumplir ese derecho en México, considerando la aberración de la masacre de Ayotzinapa.

Por último, la prensa hegemónica también contribuye a esta batalla permanente para generar una opinión pública ultra-negativa sobre el actual gobierno de Venezuela. El New York Times le dio espacio en sus columnas de opinión a un artículo de Leopoldo López (septiembre 2015)[6]. Sobra decir que no cualquiera tiene los contactos para publicar en uno de los diarios más leídos de Estados Unidos y el mundo.

Esta enumeración de declaraciones tiene por objeto brindar datos concretos sobre la “desmedida” atención que presta el gobierno estadounidense a Venezuela, un espacio fundamental para los intereses geoeconómicos y geopolíticos de la potencia del Norte que persiste en su política imperial. Lo anterior no implica desconocer los errores cometidos y los desafíos que quedan por delante a la Revolución Bolivariana, que deberán ser enfrentados con la seriedad y la capacidad necesarias para resolver los conflictos que aquejan a su población. Pero sí queremos dejar claro que esta lucha del pueblo venezolano es doblemente dura, no solo por la presión de la derecha para conducir al “cambio” de país, sino por la presión que ejerce sobre este territorio uno de los países más poderosos del mundo.

* Venezuela: ¡te estamos observando!

[1] http://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2016/01/250972.htm

[2] http://www.state.gov/secretary/remarks/2015/12/250405.htm

[3] http://us-presidents.insidegov.com/l/2/Barack-Obama

[4] http://www.southcom.mil/newsroom/Pages/2015-Posture-Statement-to-Congress-.aspx

[5] https://www.wilsoncenter.org/event/transparency-governance-and-foreign-policy-meeting-the-challenge-the-americas


Autor: Silva Romano
Fuente: http://latinoamericapiensa.com/

Siria: Fuerzas Armas logran nuevos avances en su batalla contra las agrupaciones terroristas

Otros terroristas fueron eliminados o heridos en ataques del ejército en los que fueron destruidos vehículos blindados y artillados en las zonas de Habit y Atshan

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Ejército patriota de Siria continúa dando golpes al terrorismo
Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- Las agrupaciones terroristas han recibido nuevas derrotas ante las tropas del Ejército sirio que avanza en sus operativos antiterroristas.

Hama

En el campo norte de la provincia de Hama en el centro del país, una fuente militar declaró que una unidad del ejército llevó a cabo una operación en la que destruyó una sede de los terroristas del denominado “Ejército de Conquista” en la ciudad de Lataminah a unos 35 km al norte de la ciudad de Hama.

La fuente detalló que la sede fue destruida por completa y cinco terroristas fueron eliminados en la misma.

Asimismo, una escuadra del ejército liquidó a dos terroristas e hirió a 12 en un bombardeo aéreo contra un cuartel de las agrupaciones terroristas en la localidad de Kafr Zita.

Otros terroristas fueron eliminados o heridos en ataques del ejército en los que fueron destruidos vehículos blindados y artillados en las zonas de Habit y Atshan.

Deraa

En el sur del país, se desataron enfrentamientos entre las unidades del ejército y las bandas terroristas en la ciudad de Skeij Meskin.

Los terroristas han pedido más esfuerzos para preservar los últimos puntos que le quedan al sur y oeste de la urbe.

En el suburbio de Manshyeh en la ciudad de Deraa, el ejército destruyó una sede de las agrupaciones terroristas con un misil, dejando a varis terroristas entre muertos o heridos.


Fuente: Agencia SANA

Obama, premio Nobel de la Paz, lanzó 23.144 bombas en 2015

22.110 bombas cayeron en Siria e Irak, mientras que 947 impactaron en Afganistán, 58 en Yemen, 18 en Somalia y 11 en Pakistán, detalló el estudio


Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- El presidente de Estados Unidos y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2008, Barack Obama, lanzó 23.144 bombas en Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Yemen y Somalia durante el 2015, según calculó Micah Zenko, miembro del Consejo de Relaciones Internacionales (CFR) de la nación norteamericana.

22.110 bombas cayeron en Siria e Irak, mientras que 947 impactaron en Afganistán, 58 en Yemen, 18 en Somalia y 11 en Pakistán, detalló el estudio.

Zenko destacó que pese a la gran cantidad de bombas lanzadas por Obama, la estrategia antiterrorista de EEUU no funciona porque las políticas en esa materia “se basan en la captura o asesinato de terroristas, mientras que dedican mucho menos dinero y atención a las políticas de prevención”.

Debido a la estrategia estadounidense de financiar grupos armados para derrocar gobiernos, el número de integrantes del autodenominado Estado Islámico (EI), que opera en Siria e Irak, se ha incrementado. Actualmente los terroristas controlan el mayor porcentaje de territorio en Afganistán desde 2001, de acuerdo con un estudio publicado en Foreign Policy.

Fuente: VTV

miércoles, 13 de enero de 2016

Los crímenes de guerra de Estados Unidos: ayer, hoy y mañana

Candidatos y periodistas por igual han ignorado lo más importante: si, dada la situación, no estamos acaso viviendo en un país que se ha concedido a sí mismo un permiso respecto de la cuestión de los crímenes de guerra

El bombardeo de saturación es comunmente usado por Estados Unidos e Israel a pesar de estar
prohibido por acuerdos internacionales y calificado de crimen de guerra
Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- El presente artículo es un extraordinario análisis de la política interna y externa de Estados Unidos, realizado por Rebecca Gordon. En él se pone al descubierto los tejemanejes de las élites que gobiernan el país para fortalecer los monopolios. Igualmente, el artículo denuncia las pretensiones de los candidatos republicanos para continuar la política de impunidad y terrorismo a nivel internacional por parte de la principal potencia imperialista del mundo.

Introducción de Tom Engelhardt

¡Vaya chanchullo! En una nota de portada del New York Times, Noam Scheiber y Patricia Cohen usaron estas palabras para describir la forma en que un pequeño grupo de estadounidenses increíblemente ricos financiaron su camino hacia otro universo tributario: “En buena parte operando al margen de la mirada del público –en tribunales fiscales, apelando a misteriosas disposiciones legales y en negociaciones privadas con el Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inglés)– la gente adinerada ha utilizado su influencia para reducir incesantemente la posibilidad de que el gobierno pueda cobrarle impuestos. La consecuencia ha sido la creación de una especie de sistema recaudatorio privado, concebido para el uso exclusivo de algunos miles de estadounidenses”.

Sí, ha leído correctamente: un pequeño número de estadounidenses vive en un planeta tributario diferente del que vive el resto; nosotros. Por supuesto, han tenido que pagar por ese privilegio; cada vez más para la clase política que supervisa el funcionamiento de nuestro país. En buena parte se han blindado en una zona libre de impuestos que asegura su “igualdad” ante la ley (tal como es) y su cada vez más profunda desigualdad ante la misma, y ante ellos. Sus acciones les han proporcionado la última palabra en impunidad. En esta época de elecciones en un país con más de 300 millones de habitantes, por ejemplo, apenas unas 158 familias (y las empresas controladas por ellas) están poniendo su dinero (en su mayor parte libre de impuestos) en lo que había sido nuestra causa. Hacia octubre, habían puesto casi la mitad del dinero recogido por los candidatos presidenciales en un movimiento destinado a asegurar que la democracia de Estados Unidos llegue a ser su sistema, su criatura (“Nunca desde antes del Watergate tan pocas personas y negocios aportaron tanto dinero en una campaña, la mayor parte de él a través de canales legalizados por la decisión del Tribunal Supremo de hace cinco años”, comentó Citizens United).

Mi diccionario define “impunidad” con bastante simplicidad: “Exención de castigo, multa o daño”. Esta es una sorprendente característica de quienes son nuestros señores. En el país con la más alta tasa de encarcelamiento de la Tierra, con cerca de un 25 por ciento de la población carcelaria del mundo parece que no hay rejas suficientemente fuertes para encerrar a nuestras élites económicas o, en realidad, sus hermanos de la seguridad nacional.

En estos años, el estado de la seguridad nacional de Estados Unidos, como la clase multimillonaria, se ha hecho aún más rica y ha conseguido afianzarse todavía más, al mismo tiempo que se ha apartado del que una vez fue el sistema político y legal estadounidense. En estos momentos, sus funcionarios viven en un mundo de misterio en el que, en nombre de nuestra seguridad, cada vez menos de sus actos están abiertos a nuestro escrutinio. Habitan una zona que solo puede ser pensada como una zona de libre criminalidad. Evidentemente, ningún acto que cometan, no importa lo extrajudicial o ilegal que pueda ser, nunca los llevará a responder ante un tribunal de justicia. Fundamentalmente, tienen total impunidad. Poco importa que usted esté hablando de una gran operación extrajudicial de la CIA para secuestrar a “sospechosos de terrorismo” (que con bastante frecuencia han resultado ser civiles inocentes) y trasladarlos a las cámaras de tortura de algún brutal país aliado o al sistema de “sedes clandestinas” fuera del ámbito de una justicia normal. Hoy en día, la mentira en el Congreso, el hackeo de los ordenadores de los congresistas y el asesinato de ciudadanos estadounidenses son conductas permitidas. Nadie ha sido castigado por acciones como estas. Cuando es necesario, los funcionarios del estado de la seguridad nacional recorren los pasadizos secretos del poder para movilizar a abogados que reinterpretan los textos legales para que encajen con sus gustos.

En cuestión de impunidad, se ha tratado de igualar todo lo hecho por la clase multimillonaria. En este sentido, nada más impresionante que el procedimiento obviamente ilegal de la tortura, eufemísticamente llamada “técnica de interrogación mejorada”, que ha sido utilizada contra prisioneros indefensos en el sistema global de prisiones secretas, tal como nos lo recuerda hoy Rebecca Gordon, colaboradora regular de TomDispatch. ¿Desea usted crímenes de guerra? Después del 11-S, Washington podría haber exhibido el logo “Nosotros somos los crímenes de guerra”. Si usted quiere entender el significado de la impunidad en el contexto político de 2016 en Estados Unidos, lea a continuación.

* * *

Los candidatos compiten prometiendo más tortura y más asesinatos

¡Han regresado!

Desde el punto de vista de la campaña presidencial, los crímenes de guerra están otra vez en la agenda de Estados Unidos. En realidad, no deberíamos sorprendernos, ya que en los últimos tiempos los funcionarios estadounidenses se han salido con la suya, y en el caso de la guerra con drones hoy continúan saliéndose con la suya, Aun así, no hay nada como la embriagadora combinación de la carrera por la presidencia de un “populista” republicano y la histeria nacional producida por el terrorismo para hacer que los estadounidenses quieran más de esas “técnicas mejoradas de interrogación”. Esto es lo que normalmente sucede, como vienen sosteniendo desde hace mucho tiempo los críticos, si los crímenes de guerra no se llevan a los tribunales.

Cuando en agosto de 2014 el presidente Obama admitió al fin que “hemos torturado a alguna gente”, agregó una advertencia. “Es necesario que se entienda y acepte”, dijo, la historia reciente de la tortura en Estados Unidos. “Como país, tenemos que hacernos responsables de ello para tener la esperanza de que en el futuro no volveremos a hacerlo”. Centrando la responsabilidad de la tortura en todos nosotros, “como país”, Obama evitaba que los torturadores tuvieran que responder por sus actos.

Desgraciadamente, la “esperanza” –así, sin más– no pone freno a una guerra criminal; ni el propio presidente tuvo en cuenta su advertencia. Durante siete años su administración no hizo otra cosa que ayudar a que Estados Unidos se hiciera “responsable” de la tortura y de otros crímenes de guerra. El país miró hacia otro lado cuando debió pedir cuentas a quienes habían puesto en marcha y realizaban operaciones de tortura a gran escala en las “sedes clandestinas” distribuidas por todo el mundo. Nunca presentó cargos contra quienes ordenaron torturar en Guantánamo. No enjuició a nadie, mucho menos a altos funcionarios de la administración Bush.

Ahora, en el interminable periodo anterior a las elecciones presidenciales de 2016, nos han ofrecido algunas extrañas humoradas épicas y nos prometen más de lo mismo durante este año. En ese espectáculo tan estadounidense, los candidatos republicanos se lanzan unos contra otros en un frenético esfuerzo por ser vistos como el aspirante con más posibilidades a la hora de ignorar la lánguida esperanza del presidente y en lugar de ello “volver a hacerlo en el futuro”. Como resultado de la puja, están prometiendo cometer todo tipo de crímenes, desde la tortura hasta el asesinato de civiles, unas promesas por las cuales el líder de cualquier otra nación sería llevado a un tribunal internacional acusado de ser un criminal de guerra. Pero el de “criminal de guerra” es un cargo reservado exclusivamente para la gente que detestamos, no para nosotros. Parafraseando al ex presidente Richar Nixon: si lo hace Estados Unidos, no es un crimen.

En la estela de los brutales atentados en París y San Bernardino, las promesas abiertamente expresadas de cometer futuros crímenes no han hecho más que hacer crecer la franqueza. Algunos ejemplos extraídos de la campaña presidencial son suficientes para ilustrar lo que quiero decir:

* Ted Cruz garantiza que “destruiremos totalmente el ISIS”. ¿Cómo lo haremos? “Lo someteremos a bombardeo de saturación hasta que no quede nada”, es decir, “saturaremos” de bombas una zona de modo que cualquier cosa o ser viviente sea totalmente destruido. De esa campaña de bombardeo contra el Estado Islámico habló Cruz a una multitud entusiasmada en la Rising Tide Summit; “No sé si la arena puede resplandecer en la oscuridad, pero encontraremos la manera de hacerlo” (es muy difícil no tomar estas palabras como una referencia al uso de armas nucleares, pese a que en la atmósfera de bravuconadas de la actual campaña republicana indudablemente ninguna de las propuestas presentadas sea fruto de un pensamiento minucioso).

* Es evidente que el bondadoso neurocirujano pediátrico Ben Carson piensa de la misma manera. Cuando en el último debate de los candidatos republicanos, Hugh Hewitt, comoderador de la CNN, insistió sobre si acaso él era lo suficientemente “duro” para “dar el visto bueno a la muerte de miles de niños y civiles”, Carson respondió “Entendió bien, entendió bien”. Incluso expuso una futura campaña contra el Estado Islámico en la que podrían morir “miles” de niños como ejemplo del severo amor que algunas veces debe mostrar un cirujano cuando está frente a un caso difícil. Es como decirle a un niño, le aseguró a Hewitt, “vamos a abrirte la cabeza para sacar el tumor”. Ningún niño se siente feliz en este momento. Tampoco les caigo bien cuando digo eso. Pero después me aman”. Presumiblemente, lo mismo les pasará a “los inocentes niños muertos en Siria”, una vez que superen el shock de haber muerto.

* El enfoque de Jeb Bush trajo a colación lo que, en los círculos republicanos, pasa por un matiz en la discusión de la futura política de los crímenes de guerra. Lo que Washington necesita, argumentó él, es “una estrategia”, y lo que caracteriza a la administración Obama es una excesiva preocupación por las sutilezas de la ley internacional. Tal como lo dijo él, “Necesitamos quitar los abogados [que se han encaramado] de la espalda de los guerreros. Ahora mismo, bajo el presidente Obama, hemos creado... un estándar tan exigente que es imposible tener éxito en la lucha contra el ISIS”. Mientras tanto, Jeb se ha rodeado de una camarilla de conocidos neocons que ofician de “asesores” –personas como Paul Wolfowitz, ex subsecretario de Defensa en tiempos de George W. Bush, o Stephen Hadley, ex asesor en Seguridad Nacional de Wolfowitz, quienes planificaron y defendieron la guerra ilegal de estados Unidos contra Iraq que desembocó en una guerra regional con devastadoras consecuencias humanitarias.

* Y por fin está Donald Trump. ¿Por dónde empezar? En su la primera bola de su comandancia en jefe, Trump declaró sin pestañear que él volvería a utilizar la tortura. “¿Si aprobaría el subamrino1?”, preguntó a una multitud entregada en un mitin en Columbus, Ohio, el pasado noviembre. “Podéis apostar el culo que lo haría. En cuanto sea presidente.” Tratándose de Trump, esto no sería más que el comienzo. Aseguró a sus seguidores, sin precisar pero enfáticamente, que él “aprobaría más que eso”, dejando librado a su imaginación si acaso pensaba otros atroces procedimientos, como exposición ininterrumpida a sonidos a todo volumen, privación de sueño, sencillamente la muerte de prisioneros, o lo que la CIA acostumbra llamar delicadamente “rehidratación rectal”. Mientras, cada vez que surge la cuestión de la tortura, él machaca: “No os engañéis. Funciona, ¿vale? Funciona. Solo un estúpido diría que no funciona”.

Solo un estúpido... –como, quizás, uno de los integrantes de la Comisión de Inteligencia del Senado de EEUU que durante años estudió cuidadosamente los nefastos documentos sobre la tortura de la CIA, a pesar de la falta de disposición, la oposición y la directa interferencia (incluyendo el hackeo de ordenadores) de la Agencia– diría eso. Pero, ¿por qué fastidia tanto discutir sobre la eficacia de la tortura? La cuestión, ha dicho Trump, es que la mera existencia del Estado Islámico indica que alguien necesita ser torturado. “Si no funciona”, le dijo a la multitud de Ohio, “de cualquier modo se lo merecen.”

Pocos días después, un triunfalista Trump avanzó aún más lejos en el territorio de la guerra criminal. Se declaró preparado para golpear de verdad al Estado Islámico donde más le duele. “Otra cosa que pasa con los terroristas”, le dijo a Fox News, “es que hay que eliminar a sus familiares; cuando coges a un terrorista, hay que eliminar a su familia. Ellos se preocupan por la vida de su familia, no nos engañemos. Cuando dicen que no se preocupan por sus familiares, tú debes matarlos.” Porque es un hecho muy conocido –al menos en Trumplandia– que no hay nada que haga que las personas sean menos violentas que matar a sus padres y a sus hijos. Y eso, ciertamente, no importa; cuando Trump defiende esa política, ese asesinato es un crimen.

El problema con la impunidad

Nada que no se sepa en este país, pero el denominador común de las amenazas presentes en todas esas propuestas de respuesta al Estado Islámico no es solo la típica línea dura del Partido Republicano. Cada una de ellas representa una grave violación de las leyes estadounidenses, de la ley internacional en caso de guerra y de las convenciones que Estados Unidos ha firmado y ratificado tanto durante gobiernos republicanos como demócratas. La mayor parte de los planes debatidos en la campaña electoral –tanto los republicanos como los demócratas– para derrotar al ISIS se han enfocado solo en las cuestiones instrumentales: ¿Qué es lo que funcionará: el bombardeo de saturación, la tortura o hacer que resplandezca la arena en la oscuridad?

Candidatos y periodistas por igual han ignorado lo más importante: si, dada la situación, no estamos acaso viviendo en un país que se ha concedido a sí mismo un permiso respecto de la cuestión de los crímenes de guerra. El bombardeo de saturación en ciudades, la tortura de prisioneros y la tierra arrasada están contra la ley. De hecho, se trata de crímenes graves. El hecho de que ni siquiera los críticos de estos procedimientos sean incapaces de percibir estas acciones como crímenes de guerra sin duda puede atribuirse, al menos en parte, a que nadie –excepto algún personal militar de poca importancia o denunciante de la CIA que haya hablado públicamente sobre la agenda de torturas de la Agencia– ha sido procesado en Estados Unidos por la sorprendente serie de delitos cometidos en la llamada Guerra Contra el Terror.

El presidente Obama dispuso el escenario para este fracaso en enero de 2009, muy poco después de su primera investidura. Le dijo a George Stephanopoulos, de ABC News, cuando se trata del posible procesamiento de funcionarios de la CIA por la política estadounidense de torturas, “Necesitamos mirar hacia delante y no tanto hacia atrás”. Le aseguró a Stephanopoulos que él no quería las “personas extraordinariamente talentosas” de la Agencia “que están trabajando muy arduamente para mantener la seguridad de los estadounidenses... sientan de pronto que se deben pasar todo el tiempo mirando por encima del hombro y buscarse un abogado”. Tal como sucedió, lo de contratar un abogado nunca fue un problema. Al final, el ministro de Justicia Eric Holder rechazó presentar cargos contra cualquier funcionario de la CIA y cerró los dos únicos procesos abiertos por el departamento de Justicia. Tampoco necesitaron desperdiciar ni un centavo en abogados ninguno de los altos funcionarios responsables del programa de “interrogatorios mejorados”, entre ellos el presidente George W. Bush, el vicepresidente Dick Cheney, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el director de la CIA George Tenet; cada uno de ellos está ahora publicando alegremente su autobiografía. O, en el caso de Jay Bybee y John Yoo, autores de los más infames “memorándums sobre tortura” del departamento de Justicia, están prestando servicio como juez federal u ocupando un bien remunerado puesto en la facultad de Derecho de Universidad de California, Berkeley, respectivamente.

Posiblemente movido por la frustración por el último fracaso de la administración Obama a la hora de actuar, Human Rights Watch (HRW) publicó el 1 de diciembre de 2015 un informe de 153 páginas titulado No más excusas. En él, la organización hace una detallada relación de los delitos específicos del programa de tortura de la CIA por los cuales una docena de funcionarios de la administración Bush deberían haber sido llevados a juicio y procesados. HRW señalaba que, de hecho, esos enjuiciamientos no eran una cuestión discrecional. Debían responder ante la ley internacional (aunque los supuestos criminales hayan gobernado la última superpotencia del planeta). Por ejemplo, la Convención Contra la Tortura de Naciones Unidas, un tratado clave firmado por Estados Unidos en 1988 (durante la presidencia de Ronald Reagan) y ratificado finalmente en 1994 (durante la presidencia de Bill Clinton), conmina especialmente a nuestro país a tomar “medidas legislativas, administrativas, judiciales u otras igualmente efectivas para prevenir el ejercicio de la tortura en cualquier territorio bajo su jurisdicción”.

No importa si se está librando una guerra o si hay descontento interno. La Convención es explícita: “No podrá invocarse ninguna circunstancia excepcional para justificar el empleo de la tortura, sea un estado de guerra, una amenaza bélica, una inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública”.

Siempre que se utilice la tortura habrá una violación de ese tratado; eso la convierte en un crimen. Cuando es ejercida contra prisioneros de guerra, también se violan las Convenciones de Ginebra de 1949, por lo tanto se comete un crimen de guerra. No hay excepciones.

Sin embargo, cuando Obama reconoció que “torturábamos a algunas personas”, reclamaba una excepción para la tortura estadounidense. Nos advirtió contra la posibilidad de reaccionar exageradamente. “Es importante que no seamos mojigatos respecto del duro trabajo que esos muchachos han hecho en el pasado”, dijo refiriéndose a los equipos de torturadores de la CIA. Obama invocó el miedo de Estados Unidos –del mismo tipo del que estamos viendo una vez más después de lo de San Bernardino– como una circunstancia atenuante y nos recordó lo asustados que estábamos todos –incluso los agentes de la CIA– en los días posteriores al 11-S.

Da la casualidad, más allá de lo que puedan creer el ex profesor constitucionalista de la Casa Blanca o el constructor de hoteles Donald Trump, que la tortura continúa estando fuera de la ley. El hecho de que la población esté asustada por los posibles terroristas no cambia las cosas. Después de todo, es debido en parte a que la gente hace cosas terribles cuando está asustada que aprobamos leyes, de modo que –cuando el miedo nos nubla la mente– podamos recordar lo que decidimos que era lo correcto cuando los tiempos eran menos aterradores. Es por eso que la Convención Contra la Tortura dice “No podrá invocarse ninguna circunstancia excepcional” para excusar semejantes actos.

Pero la Convención de Naciones Unidas es solo un tratado, ¿no es cierto? No es realmente una ley. De hecho, cuando Estados Unidos ratifica un tratado pasa a integrar el cuerpo legal estadounidense, según dispone el Artículo VI de nuestra Constitución, que declara que la Constitución en sí misma y “... todos los tratados celebrados o que se celebren bajo la autoridad de Estados Unidos, serán la suprema ley del país; los jueces de cada Estado estarán obligados a observarlos, a pesar de cualquier cosa en contrario que se exprese en la propia Constitución o las leyes de cualquier Estado”.

Por lo tanto, aunque de verdad funcione la tortura, continuará siendo ilegal.

Los crímenes de guerra para el año que comienza

¿Qué hay de las otras propuestas que hemos escuchado de boca de los candidatos republicanos? Algunas de ellas son ciertamente crímenes de guerra. “Bombardeo de saturación” (carpet bombing, en inglés) es una metáfora que describe una auténtica pesadilla producida por el poder aéreo (como muchos vietnamitas, laosianos y camboyanos la vivieron en nuestras guerras en Indochina2), implica la saturación de toda una zona con la cantidad suficiente de bombas como para que no quede nada en pie sin tener en cuenta la vida de quienes puedan estar allí. Es ilegal en el contexto de las leyes de la guerra porque no distingue entre civiles y combatientes.

Dado que el bombardeo aéreo no había sido inventado cuando en 1907 se firmaron las Convenciones de La Haya, el bombardeo de saturación no se menciona específicamente en la lista de “medios de hacer daño al enemigo, asedios y bombardeos” prohibidos. No obstante, en el meollo de las Convenciones de La Haya, como también en las leyes y costumbres de la guerra, está presente la crucial distinción entre combatientes y civiles. La destrucción total de una zona poblada con el fin de eliminar a un puñado de militares viola el antiguo e internacionalmente reconocido principio de proporcionalidad.

En otra vergonzosa excepción, Estados Unidos nunca ha ratificado el párrafo agregado, en 1977, a las Convenciones de Ginebra que pone específicamente fuera de la ley el bombardeo de saturación. El Protocolo Adicional 1 se refiere concretamente a la protección de los civiles durante las acciones bélicas. Excepto los aliados de Estados Unidos como Turquía e Israel, 174 países han ratificado el Protocolo 1, que convierte explícitamente el bombardeo de saturación en un crimen de guerra.

Si Estados Unidos no ha ratificado el Protocolo 1, ¿significa eso que tiene la libertad de violar sus disposiciones? No necesariamente. Cuando la gran mayoría de los países asumen este acuerdo lo convierten en una “ley internacional de usos”, es decir, un conjunto de principios que tienen fuerza de ley, aunque no estén escritos ni ratificados. La Comisión Internacional de la Cruz Roja lleva una lista de esas reglas de uso. Una parte de ellas establece explícitamente que los “ataques indiscriminados”, entre ellos el “bombardeo de zona”, son ciertamente ilegales en el contexto del derecho consuetudinario.

La promesa del senador Cruz de averiguar si la arena resplandece en la oscuridad, presumiblemente mediante el empleo de armas nucleares, violaría las prohibiciones de la Convención de La Haya de 1907 sobre la utilización de “armas venenosas o con venenos” y sobre el uso de “armas, proyectiles diseñados para que produzcan sufrimiento innecesario”. Importa tanto que Estados Unidos no haya ratificado esta convención de hace más de un siglo como que la Constitución tiene más de 200 años de edad. Ante la sugerencia de Jeb Bush de que quitaremos los abogados “encaramados en la espalda de los guerreros”, ambas siguen siendo la ley de la tierra.

El que parezca no tener fuerza de ley en Estados Unidos que la descripción de un posible futuro de crímenes de guerra pueda enardecer a multitudes frenéticas en esta temporada política representa un notable fracaso de la voluntad política, particularmente de la disposición de la administración Obama de llamar como tal al crimen y actuar en consecuencia. En el ámbito mundial, es más un fracaso del poder que de la ley. Obviamente, procesar por crímenes de guerra a un ex autócrata africano o a un líder serbio es muy diferente y de una proporción inmensamente menor que llevar a los tribunales a altos funcionarios de la única superpotencia del planeta. Esto se ha hecho mucho más difícil porque, durante el gobierno de George W. Bush, Estados Unidos informó al mundo de que nunca ratificaría los acuerdos para crear el Tribunal Penal Internacional.

A la luz de San Bernardino

Human Rights Watch publicó su informe el pasado 1 de diciembre. Al día siguiente, el matrimonio formado por Syed Rizwan Farook y Tashfeen Malik atacó una fiesta en el Departamento de Salud Pública de San Bernardino (California) donde Farook trabajaba. Él y ella asesinaron a 14 personas antes de ser abatidos por la policía. Fue un crimen horrible; aparentemente –al menos en parte–, ambos habían sido motivados por el Estado Islámico presente en las redes sociales (aunque de ninguna manera recibieran órdenes del EI). Como es lógico, el informe de HRW desapareció de la vista del público como una piedra caída en un estanque. El informe incluye recomendaciones clave: que se designe un fiscal especial para investigar y llevar a juicio a los responsables de las prácticas de tortura en la CIA y que las víctimas de las torturas estadounidenses tengan garantías de resarcimiento judicial en tribunales de Estados Unidos, algo que en ambos casos fue rechazado ferozmente tanto por la administración Bush como por la de Obama, pese a que se trata de una exigencia clave de la Convención Contra la Tortura de Naciones Unidas.

Finalmente el año terminó y la maquinaria del miedo empezó a funcionar otra vez. Y, por parte de quienes aspiran a guiarnos, los estadounidenses recibieron el recordatorio de que ningún precio es demasiado alto cuando se trata de pagar nuestra seguridad... en la medida que sean otros quienes paguen. Para 2016 se espera más de lo mismo.

Sin embargo es precisamente ahora, cuando estamos más asustados, el momento en que nuestros líderes –de hoy y del futuro– no deberían alimentar nuestros miedos. En lugar de eso, deberían recordarnos que hay algo más valioso –y más fácil de conseguir– que la seguridad perfecta. Deberían alentarnos a no tratar de lograr una cobarde exención de las leyes de la guerra, sino a ser valientes y atenernos a ellas. Por lo tanto, éste es el reto: ¿seremos esta vez capaces de tener el valor de resistir a la maquinaria del miedo? ¿Tendremos la voluntad de llevar a juicio los crímenes de guerra del pasado y prevenir aquellos que nuestros candidatos proponen a viva voz? ¿O permitiremos que nuestro país siga siendo eso en lo que se ha convertido: una terrible y aterradora excepción en el cumplimiento de la ley internacional?

Notas:

1. Método de tortura que consiste en meter la cabeza del prisionero en un barreño lleno de agua (en el menos cruel de los casos) y mantenerla ahí por la fuerza hasta que el torturado esté a punto de ahogarse. Hay una variante llamada “submarino seco”, en la que se cubre completamente la cabeza del prisionero con una bolsa de plástico hermética y no se le quita hasta que esté a punto de asfixiarse. (N. del T.)

2. Pero también otras poblaciones. Son tristemente célebres los bombardeos de saturación sufridos por Rotterdam, en 1940, Dresde y Tokio, en 1945. (N. del T.)

Rebecca Gordon, colaboradora habitual de TomDispatch, es profesora en el Departamento de Filosofía de la Universidad de San Francisco. Es la autora de Mainsteream Torture: Ethical Approaches in the Post-9/11 United States y del libro de próxima aparición American Nuremberg: The U.S. Officials Who Should Stand Trial for Post-9/11 War Crimes.

Tomado de: http://www.rebelion.org/
Fuente original: http://www.tomdispatch.com/

martes, 12 de enero de 2016

Estados Unidos: El país rico más pobre y desigual del mundo

El sueño americano que se transformó en pesadilla


Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- En 1961 el presidente John F. Kennedy prometió que los Estados Unidos enviarían a un hombre a la Luna en los siguientes diez años, y aunque no vivió para verlo, el compromiso se cumplió. Tres años más tarde, su vice y sucesor, Lyndon B. Johnson, declaró la "guerra contra la pobreza" en su discurso del Estado de la Unión, con "resultados no tan buenos", según el profesor Thomas Corbett, un experto en el tema que participó en la creación de leyes en el estado de Wisconsin en la década de 1960, asesoró al Gobierno de Bill Clinton en la de 1990 y dirigió el Instituto de Investigación sobre Pobreza de la Universidad de Wisconsin-Madison hasta su retiro. 

La comparación de Corbett en su ensayo "Ascenso y caída de la pobreza como tema de programas políticos" se planta en el lugar exacto que este debate alcanza a cincuenta años de la famosa intervención de Johnson -quien conocía la pobreza como maestro en Texas, pero también heredó propuestas de Kennedy-, tras la cual se crearon Medicaid (el acceso a la salud para pobres y niños), Medicare (el acceso a la salud para mayores de 65 años y discapacitados) y los programas de vivienda y educación económicas. 

Para algunos (republicanos que quieren reducir los programas sociales ya menguados, progresistas que se escandalizan por las cifras), la guerra se ha perdido. Para otros, la guerra ha logrado victorias en batallas importantes, como la que presenta la desigualdad récord: sin esos programas, la pobreza sería muchísimo mayor. Otros piensan que el país dejó de luchar y por eso hoy el 15 por ciento de sus habitantes son pobres: casi 50 millones de personas.

"Los Estados Unidos no perdieron la guerra contra la pobreza: abandonaron el campo de batalla", dijo el profesor Gene Nichol, del Centro sobre Pobreza, Trabajo y Oportunidades de la Universidad de Carolina del Norte, uno de los diez estados que superan el índice nacional con un 17 por ciento de pobres. "A mediados de la década de 1970, el país había reducido en dos tercios la pobreza de los ancianos y en el 60 por ciento la de los niños. Todavía estamos bien en el segmento de los mayores de 65 años, gracias al seguro social, Medicare y Medicaid. Pero hemos perdido la voluntad de combatir contra la pobreza en la infancia, y se nota. Casi la cuarta parte de nuestros niños vive en la pobreza, una gran vergüenza para la nación más rica del planeta".

La nación más rica del planeta. La tierra de las oportunidades.

Acaso porque se supone que aquí todo es posible, hoy sucede la paradoja de que los Estados Unidos "se hayan convertido, en muchos sentidos, en la nación avanzada más rica, más pobre y más desigual", apuntó Nichol. Todo al mismo tiempo. "Aunque somos el país más rico, nuestros niveles de pobreza, pobreza infantil y desigualdad en el ingreso están entre los peores del mundo avanzado".

Según las estadísticas oficiales (que incluyen 2012), la pobreza afecta al 15,1 por ciento de los estadounidenses, o 46,5 millones de personas.

Si se toma una segunda forma de medición oficial, que incluye distintos ingresos suplementarios de los miembros de un hogar, la cifra aumenta al 16 por ciento, o 49,7 millones de personas.

La pobreza es más aguda entre habitantes negros e hispanos (27 por ciento y 25,6 por ciento respectivamente), entre menores de dieciocho años (21,8 por ciento) y, sobre todo, entre niños de menos de seis (24,4 por ciento) y menores de seis años que viven en un hogar a cargo de una mujer (56 por ciento). Las mujeres son más pobres que los varones (16,3 por ciento contra 13,6 por ciento) y ganan 70 centavos por cada dólar que gana un hombre en el mismo empleo.

SER POBRE EN NÚMEROS

Para una familia de cuatro miembros, vivir con 23.492 dólares al año. El pago anual promedio de una universidad estatal es de 20.000. Los alimentos -según la medición oficial- consumen la tercera parte de los ingresos de los pobres. El alquiler de un departamento de un dormitorio sale un promedio de 900, 700 y 800 de acuerdo con el estado, según avisos clasificados de Craigslist. Este invierno, el más duro de los últimos 20 años, implicó cuentas de electricidad más altas que lo habitual: 66 dólares por mes en Florida (FPL), 91 en Carolina del Norte (Duke Energy) y 130 en Illinois (ComEd). Eso significó en la práctica que la gente debió elegir comprar alimentos o mantener la casa a 17 grados (62 Fahrenheit). En un país sin estructura de transporte público eficaz, salvo en algunas grandes ciudades, un automóvil hace falta para ir a trabajar: un auto económico usado (por ejemplo, Toyota Corolla 2009) oscila entre 9.000 y 11.500 dólares, y entre una financiación a cinco años y el seguro (que varía por muchos factores, desde criterios del estado hasta la historia del conductor) cuesta entre 200 y 300 dólares por mes. Los gastos de nafta son variables, pero llenar el tanque de un Corolla, que alcanza para un poco más de 671 kilómetros, sale un promedio de 35 dólares.

Hasta aquí el valor intermedio anual suma 20.360 (sin nafta), y no se mencionaron la salud (la Ley de Salud Accesible u Obamacare, madre de todas las batallas del actual presidente, se originó en el problema de casi 50 millones de personas sin seguro médico en un país que no tiene atención gratuita), la vestimenta, la telefonía, el cuidado o el transporte de los niños, ni los impuestos; mucho menos, cosas como los gastos derivados de la educación, el entretenimiento o las vacaciones. 

Este cálculo es hipotético. En la vida real y en la diversidad que ofrece un país tan grande como los Estados Unidos, la situación se muestra más dura. 

Ross Fraser, vocero de Feeding America, la ONG nacional más importante entre las dedicadas a brindar alimentación a personas pobres, sintetizó: "La mayoría de la gente necesita ayuda porque simplemente no gana el dinero suficiente para proporcionar a sus familias tres comidas diarias". Fraser explicó que la organización da alimentos a 37 millones de personas cada año y que el panorama se ha ensombrecido en los últimos: "Entre 35 y 38 millones de estadounidenses padecieron inseguridad alimentaria -el término que se usa para aquellos que no tienen la certeza de comer todos los días- entre los años 2001 y 2006; esa cifra trepó a 49 millones en 2007, cuando nos golpeó la recesión. Desde entonces se mantuvo entre 49 y 50 millones de personas".

Hoy, destacó el comunicador de Feeding America, "uno de cada siete estadounidenses vive en el límite o debajo del nivel de pobreza, también uno de cada siete recibe cupones de alimentos -el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, 133 dólares mensuales en promedio o 4,38 por día- y uno de cada seis vive en inseguridad alimentaria". Según Fraser, "hace falta financiar programas federales de nutrición: si se reducen el desempleo y la pobreza, también disminuirá el hambre".

Corbett cuestiona la manera en que se mide la pobreza, que prácticamente no ha cambiado desde la década de 1960: "Básicamente, la línea es muy baja y muchas formas de asistencia gubernamental no se cuentan como recursos de las familias pobres", dijo. Pero ni eso hace que la pobreza pierda gravedad ni es el centro del asunto: "El problema verdadero del presente es la creciente desigualdad en el ingreso, la riqueza y las oportunidades", agregó.

El presidente Barack Obama se ocupó del tema en un discurso reciente sobre la falta de movilidad social en los Estados Unidos: "Esta tendencia a la desigualdad creciente no es única de la economía de mercado de los Estados Unidos. La desigualdad ha aumentado en todo el mundo desarrollado (...) Pero esta desigualdad creciente es más pronunciada en nuestro país y desafía la esencia misma de quiénes somos como pueblo". Esa inequidad es mala para la economía, porque fragiliza el crecimiento y hace más frecuente la recesión; afecta la cohesión social y daña la democracia, agregó.

El nivel récord de desigualdad no es nuevo. En 2007, justo antes de la crisis, el 1 por ciento que más gana concentraba el 24 por ciento de la riqueza; cifras exactamente iguales a las de 1928, justo antes de la Gran Depresión, comparó Corbett. Por eso opinó: "La desigualdad creciente es un uno de los temas principales de nuestra época, junto con el calentamiento global. Ha aumentado desde la década de 1980. Aunque se redujo brevemente durante esta recesión, ahora está aumentando de modo dramático otra vez en la medida en que nuestros mercados financieros se recuperan. Durante los años de Obama en funciones, la tendencia de la pobreza ha sido hacia arriba. Desde mi perspectiva, él heredó una economía terrible de su predecesor e hizo un trabajo muy bueno en evitar que este país y el mundo cayeran en una depresión catastrófica. Sin embargo, decepcionó a algunos por no utilizar políticas de estímulo agresivas para espolear el crecimiento económico y frenar los abusos de los mercados financieros. Claro que la división política deja sus opciones limitadas".

DESIGUALDAD QUE SE NOTA

Según cifras oficiales, la clase media estadounidense se define por un ingreso por hogar de 51.017 dólares al año. Los profesionales exitosos de campos como el derecho y la medicina se ubican en la base del uno por ciento que más gana, con 380.000 dólares. Pero ese uno por ciento incluye sobre todo a los emprendedores de negocios exitosos (entre 1 y 3 millones de dólares al año) y tiene en su extremo superior a los directores ejecutivos de las grandes compañías financieras y a las figuras más destacadas de Hollywood y los deportes, con 10 millones de dólares o más de ingresos anuales, según ilustra el documental "Inequality for All" ("Desigualdad para todos"), de Jacob Kornbluth, cuyo hilo lleva el exsecretario de Trabajo de Bill Clinton y actual profesor de la Universidad de California en Berkeley, Robert Reich.

Entonces hay una persona que gana 10 millones de dólares al año. Y otra que gana -límite de pobreza individual- 11.720. Ambas pagan impuestos. Proporcionalmente, ambas pagan menos que el que vive en un hogar de 51.017 dólares al año. Distintas reformas tributarias (la más reciente, durante el Gobierno de George W. Bush) han dejado los porcentajes de impuestos estatales y locales sumados en un promedio del 5,6 por ciento para el 1 por ciento de mayores ingresos, según el Instituto de Impuestos y Política Económica.

Los hijos de la primera persona tendrán posgrados en universidades de excelencia. Los de la segunda tendrán dificultades para terminar el secundario: el 22 por ciento de quienes viven un periodo de pobreza en su infancia no termina la escuela, cifra que llega al 32 para quienes viven más de la mitad de su niñez como pobres, según el Children's Defense Fund (Fondo de Defensa de la Niñez). ¿Hace falta agregar que las diferencias de educación generan diferencias de ingresos?
Así podrían resumirse algunos de los aspectos más visibles de la desigualdad, aquello que Obama llamó "una amenaza fundamental al sueño americano, nuestro modo de vida, aquello que representamos en el mundo".

Erin Cumberworth, investigadora del Centro sobre Pobreza y Desigualdad de la Universidad de Stanford, amplió: "La mayor parte de la desigualdad en los ingresos se impulsa por un aumento en la porción del ingreso del 5 por ciento que más gana. Los ingresos superiores han crecido porque el pago medio a los directores ejecutivos se ha disparado: en 1965 el director ejecutivo promedio ganaba 24 veces más que el trabajador promedio; en 2009, 185 veces más".

En su ensayo, Corbett utilizó otro año para comparar: 1973, cuando la pobreza llegó al punto más bajo en la historia de los Estados Unidos, el 11,1 por ciento. Entonces un trabajador ganaba 27 veces menos que un director ejecutivo de corporación; en 2008, 262 veces menos.

Para Cumberworth, la desigualdad es un asunto muy distinto del deterioro en la parte inferior del mercado de trabajo, que en su opinión es un problema mucho más urgente si se habla de pobreza: "Una cantidad creciente de personas está desempleada o fuera de la fuerza laboral, y para los trabajadores sin calificación se vuelve cada vez más difícil encontrar empleo estable".

La tasa de desempleo ha bajado al 6,6 por ciento, pero en buena medida porque muchos han dejado de buscar empleo, escribió Jeff Madrick en su artículo "Obama's Toughest Job" ("El trabajo más duro de Obama") en The New York Review of Books, donde discute el modo de medir el problema: "Los niveles de empleo según población sugieren que la tasa real está más cerca del 9 por ciento. Las minorías han sido aplastadas. Los jóvenes en particular han sido magullados". 

Hay 11 millones de personas desempleadas. Casi un tercio de ellas no ha conseguido trabajo en seis meses o más, cifra que llega a la mitad en estados como Nueva Jersey, Florida o el distrito de Columbia. Desde el presunto fin de la recesión en 2009, los empleos que se han creado en el ámbito privado carecen de horarios regulares o beneficios como seguro de salud, días por enfermedad o vacaciones, y uno de cada cuatro paga el mínimo (entre 7,25 y 10,10 dólares por hora, según los estados), que en muchos lugares, aun si se trata de trabajos de tiempo completo (muchos son de menos de 40 horas por semana), no alcanza para vivir.

"El mercado de trabajo nunca se recuperó del todo luego de una recesión relativamente suave a comienzos de la presidencia de Bush, en 2001, y se desplomó al final de su Gobierno, al terminar 2007", reseñó Cumberworth. "Ha mejorado durante los años de Obama pero no tanto como hubiéramos esperado tras la recesión. Los problemas del mercado laboral han crecido de manera continua desde la década de 1970 -el único período de crecimiento fuerte- y la única vez que nos recuperamos completamente de una recesión fue a finales de la década de 1990 durante la presidencia de Clinton".

Para la experta, el problema mayor en la actualidad es "la imposibilidad de la gente -en especial de aquellos sin título universitario- para conseguir trabajos lo suficientemente estables y bien pagos como para mantenerse a sí mismos y a sus familias: una gran cantidad de gente hace equilibrio en el borde del mercado laboral, improvisa como puede con empleos breves y/o mal pagos, beneficios gubernamentales exiguos, trabajo en negro en el mercado informal y la ayuda de familiares y amigos". 

La vida es una lucha constante para los pobres que trabajan, agregó Cumberworth. "Un trabajo o un ingreso estable podrían solucionar muchos problemas en otras áreas como la salud, la vivienda, el bienestar de la infancia", explicó. "Deberíamos hacer lo posible para ayudar, desde programas de capacitación para que la gente tenga los conocimientos que necesitan para los trabajos que existen hasta estímulos gubernamentales centrados en aquello que crearía trabajos que no requieren capacitación, como mejorar los caminos y otra infraestructura; desde mejorar los salarios por medio de subsidios o de créditos impositivos hasta estrategias más innovadoras como facilitar información sobre las condiciones laborales en otras ciudades o estados y acaso inclusive ofrecer subsidios de traslado para quienes elijan mudarse para aprovechar una oportunidad de trabajo".

Nichol encuentra un vínculo político entre la extrema polarización de la riqueza y la pobreza: "La desigualdad se ha convertido en un problema descomunal en los Estados Unidos. En términos reales -abrevió- somos los peores del mundo. En parte se debe a tendencias económicas poderosas. Pero mucho se debe a más de tres décadas que favorecen a los más ricos entre nosotros, aquellos que, además, financian nuestras campañas políticas". Un punto sobre el que llamó la atención el Premio Nobel de Economía Paul Krugman en The New York Times: "Las encuestas entre los más ricos han mostrado que ellos -a diferencia del público en general- consideran que el déficit fiscal es un tema crucial y favorecen los grandes recortes en los programas de protección social. Y, por cierto, esas prioridades de las elites han copado nuestro discurso sobre políticas".

Y las políticas: los programas tradicionales de beneficios sociales insumen 59.000 millones, mientras que los subsidios a las corporaciones (sin contar los 700.000 millones del salvataje a los bancos en 2008) son de 92.000 millones por año, según la fundación Think By Numbers (Pensar en Números).

Walmart, una de las beneficiadas, es una cadena nacional donde hacen las compras la clase media-baja y la clase baja. En sus cajas han pegado un cartel que advierte que desde noviembre de 2013 hubo un recorte en los cupones de alimentos que puede afectar lo que el cliente tiene asignado en su tarjeta y aconseja que pida a quien lo atienda que verifique los fondos antes de pasar su compra. Tras la Ley de Agricultura aprobada a fin de enero, que quita fondos del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, los cupones de alimentos se volverán a reducir. 

Por: Gabriela Esquivada
Fuente: http://www.ambito.com/

AN de Venezuela sesionará sin validez constitucional

El alto juzgado aceptó la denuncia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en la que exigía inhabilitar la nueva AN


Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- El Parlamento venezolano sesionará este martes, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenara que quedarán nulas todas las decisiones del seno parlamentario por desacato.

Mediante ese fallo, el Poder Judicial ordenó la desincorporación de Julio Ygarza, Romel Guzamana y Nirma Guarulla; y declaró el desacato a la directiva del Legislativo.

El pasado 30 de diciembre, el TSJ ratificó, mediante la sentencia número 260, la impugnación de los votos en Amazonas (sur) y adoptó la medida cautelar.

Recalcó que hay un desacato de la nueva directiva de la Asamblea Nacional (AN) y ordenó la desincorporación de los tres diputados impugnados por ese ente judicial.

El alto juzgado aceptó la denuncia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en la que exigía inhabilitar la nueva AN.

El diputado del Gran Polo Patriótico, Diosdado Cabello, indicó que la sentencia del TSJ deja claro que “teníamos la razón cuando se instaló la AN, salieron las razones por las que no los juramentaron el martes (5 de enero), sino el miércoles”.

“Ante eso los diputados del bloque de la Patria manifestamos nuestro desacuerdo, cada decisión que la AN tome con la presencia de esos diputados son nulas, lo lógico es que la directiva haga una sesión ordinaria para que ese acto de juramentación sea revocado internamente”.

“Ellos decidieron chocar y llevarse por delante el Poder Ejecutivo, el Poder Moral, y no les corresponde”, dijo.

Señaló que aunque la AN está en desacato y nadie la reconoce “el Estado no se puede paralizar”.

“La Asamblea se convirtió en un foro de debate, no de toma de decisiones”, indicó.

Adelantó que hoy se realizará una reunión de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Los diputados socialistas seguirán cumpliendo con su deber y asistirán a las sesiones plenarias. Se espera que este martes presenten la propuesta de ley de emergencia económica, a nombre del presidente, Nicolás Maduro.

Fuente/Telesur

lunes, 11 de enero de 2016

España: "vergüenza me daría ser policía", esta expresión costó 800 Euros de multa a dos niñas de 15 y 17 años

En La Coruña. El gobierno de España es uno de los que más reclamos hace a Venezuela de violar la libertad de expresión y opinión

Imagen de archivo
Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- “Vergüenza me daría ser policía”. Fue la opinión que manifestaron E.G. y otras cuatro compañeras al ver a un grupo de agentes de la policía española delante de la Delegación del Gobierno español en Galicia ubicada en la Coruña. Tras decir eso, continuaron el camino de vuelta a casa de la manifestación contra la LOMCE que se realizó en la ciudad. Pero, cuando ya había pasado media hora desde que la movilización se había disuelto y cuando las jóvenes habían andado ya varios metros -unos 10 minutos-, cuatro policías se acercaron a ellas -conversaban sentadas en un banco- y, “con una actitud muy intimidatoria” les preguntaron: ¿”A ver, a quién le daría vergüenza ser policía? ¿A ti y a ti? ¡Vamos, a la comisaría!” 

Solicitaron sus identificaciones y, sin mediar más palabra, condujeron E.G. y L.T, dos de las cuatro amigas, hasta la comisaría, donde debieron ir sus familias a buscarlas por tratarse de menores de 15 y 17 años respectivamente. “A mi madre le dijeron que yo los había insultado y, de hecho, es eso lo que pone en la denuncia”, por la que le reclaman 400 euros a cada una. 

“Estábamos ejerciendo nuestro derecho a expresar una opinión”, dice E.G. en una entrevista con Ser Galiza. La policía española, sin embargo, entiende esto como “una falta de respeto a los agentes y una provocación para que el resto de manifestantes secunde los insultos”, pese a que, como explica la joven, la protesta ya había sido disuelta hacía tiempo. 

E.G. está indignada: le gustaría saber si pasaría lo mismo si los policías que se la llevaron detenida se presentaran en una panadería y dijeran , hablando entre ellos, que les daría vergüenza ser panaderos. “Mandaron cuatro agentes para llevar a la comisaría a dos niñas de 15 y 17 años. Iban dos delante y dos detrás, como si fuéramos delincuentes. La gente alucinaba. Una señora hasta dijo que el panorama merecía ser grabado”, continua E.G. 

“Les dijeron a nuestros padres que no nos va a constar como antecedente, que sólo es un aviso. Un “aviso” que costará 400 euros a cada familia de estas dos jóvenes y para el cual ellas tienen otra explicación: “Es una falta de respeto a nuestra libertad de expresión porque sólo estábamos exponiendo nuestra opinión. ¿Qué les sienta mal? Es nuestro derecho”.

domingo, 10 de enero de 2016

Ciencias: Groenlandia se derrite y aumenta nivel del mar

Dos estudios separados pero relacionados confirmaron que la masa fundida superficial puede drenar hacia abajo para llenar lagos ocultos debajo del hielo

El deshielo en Groenlandia es una de las noticias más censuradas del siglo XXI
Caracas, enero 2016. Voz Proletaria.- El periodista especializado Tim Radford informó en febrero de 2015, en Climate News Network, que el calentamiento atmosférico es capaz de llegar a miles de metros por debajo de la masa de hielo de Groenlandia, lo que podría aumentar la tasa del flujo de los glaciares y crear “piscinas de agua de deshielo" atrapadas debajo del hielo.

Dos estudios separados pero relacionados confirmaron que la masa fundida superficial puede drenar hacia abajo para llenar lagos ocultos debajo del hielo y, en última instancia, contribuir al aumento del nivel del mar.

Un equipo dirigido por Ian Howat, de la Universidad Estatal de Ohio, encontró "la primera evidencia directa de concentración de agua de deshielo largo tiempo almacenada y liberación repentina" en el lecho de la capa de hielo de Groenlandia. El equipo observó y midió una depresión de dos kilómetros (aproximadamente 1,25 milla) de ancho y setenta metros (más de setenta y cinco yardas) de profundidad en la capa de hielo del suroeste de Groenlandia. "El hecho de que nuestro lago parezca haberse mantenido estable durante al menos varias décadas, para luego escurrirse en cuestión de semanas, o menos, después de unos veranos muy calientes, puede ser la señal de un cambio fundamental ocurrido a la capa de hielo", dijo Howat . Como informó Radford, el cráter hundido sugirió una capacidad de retención de más de treinta millones de metros cúbicos de agua, que de repente se habían evaporado.

Un segundo equipo de investigadores, liderado por Michael Willis, de la Universidad de Cornell, también estudió el cráter, que fue descubierto en 2011. Su reporte estimó un caudal de 215 metros cúbicos por segundo (más de 200.000 litros o 56.000 galones) desde el lago subglacial. Los investigadores también informaron que: "Como el lago debajo del hielo se llena con agua de deshielo de la superficie, el calor liberado por este deshielo atrapado puede ablandar el hielo circundante, lo que eventualmente puede causar un aumento en el flujo de hielo".

En conjunto, los estudios indican que los efectos del calentamiento de la atmósfera pueden llegar muy por debajo de la capa de hielo, calentándose la base glacial y que podría aumentar la velocidad del flujo. Como escribió Radford, "si se derritiera el hielo de toda Groenlandia, el nivel del mar subiría catastróficamente. Por lo menos mil millones de personas que viven en las costas y estuarios serían vulnerables al simple aumento de un metro".

Aunque los medios de información corporativos, con frecuencia y de manera destacada, han cubierto aspectos y debates sobre la realidad del cambio del clima, ha sido limitada la cobertura ofrecida sobre la fusión de la capa de hielo de Groenlandia. (La cobertura de los medios corporativos de información social sobre el cambio climático a menudo ha sido problemática. Para profundizar con ejemplos, ver “Corporate News Ignores Connections between Extreme Weather and Climate Change,” Censored 2015, 50–52).

Un artículo del Washington Post centrado en la investigación, en marzo de 2015 indicó que el calentamiento global estaba desacelerando la circulación de los océanos del mundo, pero mencionaba el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia sólo de pasada, como un factor que contribuye a desacelerar la circulación. Por el contrario, un artículo de enero 2015 de Los Ángeles Times proporcionó cobertura sustantiva del papel desempeñado por el equipo de investigadores de la Universidad de California, Los Ángeles, en la documentación de la fusión masiva de la capa de hielo de Groenlandia.

Los lectores interesados ​​en este tema pueden ver el film documental 2012 Chasing Ice (Perseguir el hielo) de Jeff Orlowski, que muestra los esfuerzos del fotógrafo ambiental James Balog por documentar la desaparición del hielo ártico a través del Extreme Ice Survey (EIS), programa de fotografía que fundara en 2007. (Ver http://extremeicesurvey.org/gallery-greenland/).

Fuentes: 

-Tim Radford, “Greenland’s Hidden Meltwater Lakes Store Up Trouble,” Climate News Network, February 5, 2015, http://www.climatenewsnetwork.net/greenlands-hidden-meltwater-lakes-store-trouble/ .
-Estudiante investigador: Elora West (Burlington College)
-Evaluador académico: Rob Williams (Burlington College) 
-Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, jurado internacional de Proyecto Censurado